La Espiritualidad de los traspasados en República Dominicana

Ramón Secundino Ramos Valdez, msscc. 

Contenido de su trabajo: “Vida Espiritual y Cuestión Social de los Misioneros de los Sagrados Corazones en República Dominicana”, presentado a la  Universidad Pontificia Comillas (2001) como requisito para optar a la Licenciatura en Historia del la Iglesia.

DEL CAP. III SOBRE VIDA ESPIRITUAL: Espiritualidad de los traspasados.

DEL CAP. IV SOBRE LA CUESTIÓN SOCIAL: 1. SITUACIÓN ECONÓMICA DEL PUEBLO DOMINICANO.- 2. EL COMPROMISO CON LOS TRASPASADOS (radicalidad evangélica, el trabajo social de algunos congregantes, casas de PROMOCIÓN, la formación).-  3. la pastoral y la opción por los campesinos.- 4. lo político.- 5. consecuencias de la opción por los traspasados.- 6. postura y visión crítica.

 

Hacia el cambio.

La lectura de los documentos dejados por los Misioneros en República Dominicana, nos llevan a intuir que el Concilio Vaticano II y su aplicación en América Latina en los documentos de Medellín, junto a la revisión hecha por la Congregación a la luz de dicho Concilio en el Capítulo Especial 1969-70, produjeron en ellos un cambio de mentalidad[1] que trajo consigo una transformación radical en el trabajo pastoral, pasándose de un estilo tradicional fundado en los actos de piedad y la administración de sacramentos, a otro más dedicado a los trabajos de promoción humana. En una palabra, se pasa a tener una preocupación excesiva por la cuestión social, y a entender y vivir el aspecto espiritual de una manera distinta.

Los extremos o excesos nunca son buenos, lo ideal es mantener siempre el justo equilibrio entre un aspecto y el otro. La vida espiritual, ni los actos de piedad que conllevaba en la etapa pre-conciliar, no esta de ninguna manera contrapuesta al trabajo social, a la promoción humana ni tampoco a la lucha por la justicia a favor de los pobres … Todo lo contrario, la vida espiritual ha de ser la base, el sustento, el alimento para toda entrega radical a favor de los más pobres. No hay que olvidar el ejemplo del Maestro, quien en los momentos más difíciles acudía a la oración, al encuentro con Dios para fortalecerse. (Lc 22, 39-46).

Tengan en gran estima —decía el P. Rafael Carbonell Mestre, Superior General— las normas y disposiciones conciliares (...) Atender y educar, evangelizar y promover las clases sociales más marginadas; dar más importancia a las experiencias vitales con la finalidad de ir adquiriendo una mentalidad social; actualizar insistentemente la pastoral y valorar el apostolado y sus exigencias como esenciales para todo religioso. Además, la invitación clara a formar pequeñas comunidades encarnadas en los ambientes pobres.

Los documentos de Medellín supusieron un cambio radical de mentalidad en América Latina y fueron los que indujeron a muchos religiosos a tomar una opción decidida por los pobres. Produjeron un cambio en el modo de hacer pastoral, en la finalidad del trabajo que realizaban.       

(…) El Superior General hizo de la lectura y aceptación del espíritu de los Documentos del Concilio un imperativo casi categórico.[2] Y se produjo una transformación radical en el contenido de la lectura de los encuentros mensuales. Ya no se mandaría leer exclusivamente las Sagradas Escrituras o el Kempis u otros documentos de alimento espiritual, ahora se había determinado que el comentario de los Documentos Capitulares figurara sin excepción en cada reunión, y ese acuerdo debía quedar ‘firmemente confirmado’(...)

Espiritualidad de los Traspasados.

El proceso evolutivo en la vida espiritual de los Misioneros de los Sagrados Corazones en la República Dominicana nos parece culminar en lo que se ha denominado como Espiritualidad de los Traspasados.

Si desde su llegada en febrero del 1954 hasta la celebración del Concilio fue característico de su vida espiritual su fidelidad en los actos de piedad (oración, retiros mensuales, ejercicios espirituales, etc.) y su arduo trabajo en la celebración de los sacramentos ( bautismos, confesiones, matrimonios, etc.), así como su preocupación por el cumplimiento de las normas y mandatos congregacionales relacionados con la vida espiritual en sentido general. Después del Concilio se comienzan a experimentar cambios profundos en toda la manera de concebir y realizar la vida religiosa y como consecuencia la vida espiritual misma. Ya se verá que es posible contemplar y experimentar a Dios en el contacto con la gente, especialmente con los campesinos, con los más pobres. El acento no estará tanto en el cumplimiento de los actos piadosos, sino en el compromiso con los necesitados. De ahí la “Espiritualidad de los Traspasados”, que es la elaboración teórica postconciliar de la nueva concepción de vida espiritual.

Manuel Soler Palá y Jaime Reynés Matas, misioneros españoles trabajando en República Dominicana y llegados en los inicios de la etapa postconciliar, son los que más han trabajado ese aspecto y a ellos seguimos al intentar presentar este tema en el presente capítulo.

Los Misioneros de los Sagrados Corazones, como todo grupo religioso en la Iglesia, tiene su propia espiritualidad, la espiritualidad de los Traspasados, o sea, de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, el uno traspasado por la lanza,[3]el otro por una espada de dolor.[4] Esta idea aparece sencilla y claramente expresada por Soler Palá al decirnos que cada creyente o grupo organizado en la Iglesia tiene su espiritualidad. Porque cada uno ve el paisaje evangélico ubicado en un determinado lugar. Cada uno lee la Historia de la Salvación subrayando unos aspectos más que otros. Ello de acuerdo a la propia historia personal o grupal, según la formación o la herencia. La espiritualidad de los Misioneros de los Sagrados Corazones se sitúa en el corazón de Cristo y de María para desde allí observar todo el panorama de la fe. De esta fuente bebe y desde ahí contempla. Por lo cual enfatiza los aspectos más cordiales de Dios, se fija en la actitud de María, la del corazón traspasado, aprecia el gesto de intimidad y entrega que representa la Eucaristía y valora el regalo del Espíritu surgido del corazón de Cristo.[5]

Ya hemos visto que esta espiritualidad se entiende hoy como la experiencia de un encuentro personal con Dios[6], pero en los Misioneros de los Sagrados corazones dicha espiritualidad tiene sus raíces en la Palabra de Dios: San Lucas (2,19) se refiere al silencio interior de María, a su memoria fiel que rumiaba los misterios de Jesús en su corazón. San Mateo (11, 28-30) se hace eco del buen anuncio de Jesús: los agobiados vayan a su encuentro y hallarán alivio, porque él tiene un corazón acogedor, paciente y humilde. Por su parte, San Juan (19, 34) proclama, con palabras densas de significado, que un soldado abrió el costado de Jesús con una lanza y al instante salió sangre y agua.[7]

Y para llegar a esas raíces consideran imprescindible la oración personal y comunitaria. Por muy intensa que sea la vida apostólica, procuran que esté marcada por momentos diarios, mensuales y anuales de oración.[8] .

Este espíritu de contemplación en los Misioneros tiene un carácter eminentemente apostólico. En la oración reconocen la acción de Dios en la historia, y toda su vida es solidaria con los hermanos, sobre todo con los pobres y con los que sufren.[9]

Precisamente para el hombre moderno, amenazado continuamente por el sinsentido de la desesperación, el vacío, el dolor y la muerte, para esos hombres pobres que sufren , la imagen del Corazón de Cristo expresa un último refugio[...] El único lugar donde el hombre no se desespera, porque no se trata de una conquista a brazo partido, sino de un don recibido gratuitamente. Porque nuestro mundo no es solamente un mundo que ha perdido el corazón como centro, sino que traspasa, además, el corazón de millones de hombres y mujeres, como si no tuvieran corazón.[10]

En esta misma línea de pensamiento y acción los obispos reunidos en Puebla reconociendo este valor que da el pueblo al Corazón llegan a afirmar que toda la cultura latinoamericana está sellada particularmente por el corazón y su intuición; dirán que se expresa, no tanto en las categorías y organización mental características de las ciencias –como puede suceder en el mundo europeo y en general en el mundo desarrollado--, cuanto en la plasmación artística, en la piedad hecha vida y en los espacios de convivencia solidaria.[11]

Por lo general, muchas imágenes nos presentan a un Jesús abatido por el dolor y éste no es más que la proyección del dolor de todo el pueblo latinoamericano y del Tercer Mundo.

Este es uno de los problemas de la religión popular. Es una fe sincera, sufrida, traspasada, que necesita entrar en un proceso de liberación, que sea capaz de engendrar la esperanza de cambio personal y social.[12]

Todavía hoy día Dios es visto como el monarca lejano, cuya relación con los hombres está centrada en el castigo que consecuentemente hay que ‘propiciar’. Esta ‘propiciación’ se manifiesta , en el hombre piadoso, mediante una voluntaria aceptación de los sufrimientos; sufrimiento que es el de la pobreza, de la esclavitud, de la enfermedad, de la desnutrición, de la miseria cuya ‘espada de Dios’ es el patrón explotador, el gobierno opresor, el capataz, la compañía minera, etc.[13]

Por ello es urgente y necesario hacer evidente la presencia real de Dios en nuestra historia, en cada acontecimiento de nuestra vida.

Los obispos reunidos en Puebla comprendieron bien la real situación del pueblo latinoamericano, así expresaron que en la difícil época que se vive en América Latina hace falta una pastoral que fomente una fe que desarrolle una personalización creciente y una solidaridad liberadora.[14]

Algunos obispos no sólo hablaron y comprendieron esta situación, sino que asumieron las consecuencias que conllevaba el optar decididamente por un Dios liberador, que se pone del lado de los que sufren.[15]

De todos es bien sabido que la resistencia y la consistencia de una persona individual o de un grupo humano le viene de su ‘mística’, de su ‘moral’ o de su ‘espiritualidad’, y por esta misma razón al hombre sólo se le puede doblegar destruyéndole su ‘espiritualidad’, desmoralizándolo, haciendo que pierda su ‘mística. Por eso en un mundo conflictivo como el nuestro hace falta una fuerte ‘espiritualidad’ para ser creyentes, o simplemente para poder ser un ser humano con la dignidad propia de un hijo de Dios.[16]

De esta espiritualidad nos habla Jon Sobrino y dirá que la misma supone un espíritu de fortaleza, lo que conlleva la disponibilidad a ser perseguido; supone también que poseamos de hecho el espíritu de Jesús en el huerto y el espíritu del buen pastor, dispuesto a no abandonar a las ovejas cuando sobreviene el peligro; además, la búsqueda apasionada de la verdad, sin desistir nunca a pesar de las muchas vicisitudes, y un espíritu de fidelidad, de aguante, de resistencia, en una palabra, un espíritu de hierro.[17]

Podemos asegurar que una espiritualidad centrada en el Traspasado no ha pasado de moda, porque sigue expresando lo más profundo de nosotros mismos en los difíciles momentos que vivimos, especialmente en el Tercer Mundo, de hecho el pueblo se identifica con los Traspasados y entra en su dinamismo pascual de traspasado, muerto y resucitado. Monseñor Romero, es un ejemplo reciente de esta espiritualidad centrada en el Traspasado, y tiene mucho que enseñarnos con su vida, con su cambio, con su compromiso radical con los pobres en la última etapa de su vida.[18]

Ante la situación desesperante que vive el mundo hoy día, que padecen los pobres –que son la inmensa mayoría--, es lógico que nos preguntemos con frecuencia, ¿de dónde viene la esperanza en el Tercer Mundo? ¿de dónde sacan fuerzas para seguir adelante en medio de tantas dificultades e injusticias? La respuesta no es difícil de encontrar, la respuesta está en la vida misma, en la fe fuerte –como la de Abrahám--, en el amor solidario.[19]

LA CUESTION SOCIAL

Puede decirse que si el grado de inserción en la Iglesia local de los Misioneros, antes del Concilio Vaticano II, se caracterizó por el aporte ministerial y la insistencia en los actos de piedad, la etapa posterior al mismo estará determinada por una acentuada proyección hacia el hombre en su aspecto social, llegando a entender que ésta promoción social es el paso previo para todo crecimiento en lo espiritual.

De hecho en una evaluación sobre la experiencia de Dios que se hizo en el grupo de los Misioneros en la República Dominicana, se reconoció la evolución que había sufrido el grupo en el modo y contenido de la oración.[20]

1. Situación económica del pueblo dominicano.

Siguiendo los mismos documentos dejados por los Misioneros en República Dominicana podemos enterarnos de la situación económica por la que atravesaba dicho país a su llegada y en los años que siguen.

Un hecho que parece muy sencillo, ocurrido al P. Juan Horrach justo a los dos meses de haber llegado a tierras dominicanas, nos serviría de muestra para que nos hagamos una idea de cuál era la situación económica por la que atravesaba la gente pobre del pueblo dominicano.[21]

Cuando el P. Juan Horrach regresaba del campo el río no lo deja cruzar teniéndose que albergar en una casa en que la familia de diez miembros no tienen nada para cenar, ni siquiera cazabe, y era tan pequeña que ni siquiera podían estirar las piernas para dormir. Esta era la pobreza real que padecía la gente sencilla de este país.

De igual manera en la provincia colindante con la de Santiago Rodríguez (lugar en donde ocurre el hecho), Montecristi, la gente pobre vivía semejante situación. Los Misioneros se daban cuenta de la gran miseria de muchos hogares en sus visitas a los enfermos, por ello llegan a organizar colecta de efectivo y comestibles para repartir a los pobres cuando apenas llevaban medio año de haber llegado.[22]

Los datos consignados en las crónicas de las casas de los Misioneros son pruebas fehacientes de esta pobreza del pueblo, desde su llegada en 1954 hasta nuestros días. Así encontramos que en mayo del 1962 el P. Jaime (Amengual) viaja de Santiago Rodríguez a Santiago de los Caballeros, unos 100 kilómetros, para buscar sacos de ropa y calzado de Cáritas Americana para los pobres. O que los mismos americanos van a Santiago Rodríguez para tratar el asunto de ayuda de emergencia por medio de la Alianza para el Progreso. Y que en el momento de repartir los alimentos hubo una aglomeración que nunca se había visto, resultando la policía incapaz para poner orden teniéndose que suspender la repartición, para hacerla días después casa por casa.[23]

Esta situación de pobreza del pueblo dominicano en la década de los cincuenta y sesenta que aparece en los documentos congregacionales, también la encontramos a fines de la década de los setenta. Bastaría con ver unas pocas páginas del diario parroquial del P. Jaime Reynés en Santiago de los Caballeros[24]. Situación que se sigue haciendo presente en los años siguientes. El P. Jesús Jordán, hablando de la Parroquia de San Fernando de Montecristi, en la reunión del 29-30 abril del 1985, dirá: “económicamente la parroquia no da para la alimentación y mantenimiento de los sacerdotes y vehículo. La alimentación de cada día se pasa a la casa de cursillos, la que a través de proyectos se ha mantenido económicamente y cuenta con un fondo”.[25] El P. Manuel Soler en su informe como Delegado a la Asamblea del Caribe[26] se expresa también sobre la situación económica. Y entrada la década de los noventa, se sigue repitiendo la situación de pobreza, los viajes clandestinos en que la gente arriesga hasta su propia vida, son una muestra muy evidente de ello.[27]

Los párrafos que preceden nos muestran una realidad cruda que vive la gente de la Línea Noroeste (la cual hasta cierto punto puede ser aplicada a todo el pueblo dominicano -con la excepción de los que disfrutaban del poder político y económico- ), realidad que se ha agravado más aún desde inicios del presente siglo. A esta realidad con la que se encontraron los Misioneros a su llegada y con la que han convivido hasta el momento presente, intentan responder haciendo una opción por los más pobres, por los más marginados y excluidos de la sociedad, en una palabra: optan por los “traspasados”.

2. El compromiso con los traspasados.

Una pregunta nos surge desde el principio, ¿de dónde le viene a los Misioneros este compromiso con los traspasados y qué quieren decir con ese término?

El Traspasado es Jesús, atravesado por la lanza del soldado; los traspasados son los pobres de nuestro mundo. Los Misioneros quieren servir al Traspasado en los traspasados, sabiendo que no es indiferente el lugar donde se sitúen para ‘mirar’ a Cristo”.

Pero la respuesta a la pregunta la encontramos en el libro “Contemplar al que traspasaron” cuando nos dicen: la teología de la liberación insiste de forma decidida en que el lugar hermenéutico privilegiado para saber de Dios y responderle adecuadamente es la solidaridad con los crucificados de la tierra (lugar social), vivida desde la pertenencia a una Iglesia de los pobres (lugar eclesial).[28] Y a seguida se plantean ellos mismos la pregunta retórica: ¿en dónde encontramos hoy al Traspasado? Y nos dirán que Bartolomé de Las Casas ya identificaba a Cristo con el indio martirizado: “Yo dejo en las Indias a Jesucristo, nuestro Dios, azotándolo y afligiéndolo y abofeteándolo y crucificándolo, no una sino millares de veces[...], quitándoles la vida antes de tiempo”.[29]

Naturalmente, no es fácil determinar con exactitud en qué sentido un pueblo crucificado es hoy la continuación del siervo de Yahvé[...] Pero no se puede dudar que muchos en América Latina reproducen uno o varios de esos rasgos. Son pueblos, en primer lugar, sin rostro humano, como recuerda Puebla. A quienes se les priva de toda justicia, violando sus derechos fundamentales y conculcando sobre todo el derecho a la vida con desapariciones, torturas, asesinatos y matanzas. Son pueblos, en segundo lugar, que, como el siervo intentan implantar el derecho y la justicia, que luchan por la liberación[...] Pueblos que mirando a Cristo crucificado se reconocen mejor a sí mismos, y mirándose a sí mismos conocen mejor a Cristo crucificado.[30]

Para servir al Traspasado en los traspasados será necesario vivir la pobreza con espíritu cristiano. Y para ello el primer paso consiste en bajar conscientemente y con fe a la pobreza real que padece el pueblo. Luego, participar en la lucha contra la injusticia, por romper las estructuras de opresión, desde los mismos lugares de lucha del pueblo, desde los movimientos populares. Pero siempre haciéndolo con el talante de Jesús, manifestado en el programa de las bienaventuranzas.[31]

Esta opción decidida de los Misioneros aparecerá, a lo largo de los años posteriores al Concilio Vaticano II, en los diversos documentos que van elaborando y hasta en algunas cartas oficiales que se dirigen a la jerarquía.[32] Pero sobre todo es la vida misma en el diario caminar que les irá haciendo adquirir un compromiso tal que tienen que llegar a situaciones extremas, de denuncias serias que atañen a lo que se vive en todo el país y que les lleva, en ocasiones, hasta a la cárcel.[33] Y en esos momentos difíciles siempre han contado con el apoyo incondicional de sus superiores generales. Ante la situación concreta de la detención de uno de los Misioneros, el Superior de turno, P. Rafael Carbonell escribía una carta en la que expresaba: “Os quiero expresar mi profundo agradecimiento por la actitud valiente asumida a favor del P. Francisco Gayá y la denuncia de las injusticias que contra él y los muchachos de Guayubín se han cometido.[34]

El P. Francisco Gayá, de quien hablaremos más adelante, nos resumirá esta opción de los Misioneros diciendo: “El Corazón del Traspasado nos ha llevado a poner nuestros ojos en los traspasados por el dolor y el hambre, por las injusticias y los malestares de hoy día en nuestro pueblo”.[35] Y es que realmente cuando a través de los documentos, de sus testimonios, nos acercamos a su vida, descubrimos que los Misioneros han tenido que asumir, ante la realidad que les ha tocado vivir, una radicalidad evangélica que les ha llevado a padecer las mismas injusticias que padece el pueblo, pero al mismo tiempo, radicalidad que les ha llevado a cosechar muchos frutos de justicia para con el pueblo al que se han asimilado.

2.1 Radicalidad evangélica.

Siguiendo el rastro de la vida de los Misioneros a través de sus crónicas y diversos documentos podemos constatar como en cada momento determinado fueron respondiendo decididamente a la opción que habían hecho a raíz del Vaticano II, su opción por los traspasados.

Así encontramos que ante la amenaza de desalojo de familias pobres, los afectados son llevados a las celebraciones eucarísticas para que dialoguen y comuniquen a la comunidad cristiana su situación y así encontrar respaldo. Se reúnen con los afectados en el lugar de los hechos, visitan las autoridades civiles, militares y eclesiásticas en busca de solución.[36]

Ante la preocupación de la Congregación por el aspecto vocacional en el Capítulo General del 1981, los Misioneros de la República Dominicana objetaron tal preeminencia de lo vocacional, anteponiendo a ella el aspecto de la misión y se atrevieron a plantear una serie de preguntas: ¿Cuál es la realidad del mundo que nos rodea? ¿Qué respuesta estamos dando a una realidad que clama justicia al cielo? ¿Cómo responden las Constituciones a esta realidad de modo que sirvan “de forma” a nuestro espíritu y a nuestra teoría? ¿Cómo actuamos, sobre todo, en nuestra práctica para transformar la realidad? Planteaban la necesidad de permanecer vigilantes, atentos a los signos de los tiempos, críticos ante la historia.[37] Tal fue la fuerza de esta opción radical que dicho Capítulo General lo confirmará en sus conclusiones.[38] Llegan a afirmar explícitamente los Misioneros en República Dominicana: “Queremos despojarnos de lo que nos separe del pueblo, intentando vivir una de las verdades fundamentales del cristianismo: la encarnación. Recogemos el legado de nuestros mayores. Nos comprometemos a ejercer nuestro ministerio preferentemente entre los campesinos de República Dominicana. Dedicaremos nuestro esfuerzo a formar líderes que animen estas comunidades desde la base y las enriquezcan con las peculiaridades del pueblo.

Es de justicia reconocer el puesto que desempeña la mujer en nuestras comunidades, y promocionar su ministerio sin discriminaciones.”.[39]

La opción quiere ser radical, encarnarse en el pueblo sin que nada los separe de él, dando preferencia a los más pobres entre los pobres, los del campo, y procurando formarlos para que puedan ser sujetos de su propia liberación. Además, se inclinan por promocionar el ministerio entre las mujeres, sin discriminación ninguna, lo que es muestra de la discriminación que con ellas se estaba dando ya desde entonces.

2.2 El trabajo social de algunos miembros de la Congregación en República Dominicana.

Este compromiso con los traspasados, los Misioneros lo van a expresar de diversas formas, pero siempre asumiendo la opción de estar con los más pobres y luchar por cambiar su situación de pobreza denigrante.

Desde su llegada, ya lo hemos visto, observaron la real situación de pobreza e intentaron ayudar en lo que pudieron, sobre todo, repartiendo ropa, alimentos y haciendo colectas para los más pobres. Cuando apenas llevaban un año incursionan en la creación de cooperativas, en donde el sacerdote era el asesor nato y jugaba un papel de primer orden, aprovechando este medio también para evangelizar.[40] Desde estos tempranos momentos de su llegada, comienzan a darse cuenta que los pobres padecen el mal de la esclavitud de los ricos, como en otras partes, a quienes solicitan el capital para los cultivos del campo pero teniendo que pagar un interés altísimo. La otra modalidad de la esclavitud era la de conseguir tierras de los grandes terratenientes para cultivarlas, pero a cambio de una gran parte de la cosecha. Es evidente el gran interés de los Misioneros en trabajar por el desarrollo comunitario.[41]

Aunque todos los Misioneros se dedicaron a trabajar en esta línea de apostolado que constituyó para ellos una opción fundamental, en este trabajo no podemos hablar del trabajo particular que desarrollaron cada uno de ellos. Queremos tomar como muestra tan sólo el de algunos de ellos.

2.2.1 Jesús Jordán Yera.

El P. Jesús Jordán Yera, llegado en el 1975 ha trabajado intensamente en Montecristi y en Fantino y en ambos lugares ha desarrollado un arduo trabajo social, de promoción y desarrollo para los campesinos.

Describir exhaustivamente cada uno de sus proyectos nos llevaría muchas páginas de este estudio. No es nuestro objetivo en este apartado. Queremos sólo dejar constancia del trabajo específico de algunos Misioneros, que nos sirva de muestra del trabajo que en conjunto realizaron y siguen realizando en nuestros días.

Dentro de los muchos proyectos sociales en los que se ha involucrado este misionero destacamos:

En Montecristi.

El proyecto denominado “Capacitando la mujer mejoramos la familia de la Línea”. Proyecto desarrollado entre los años 1977-80. Surgió al ver las necesidades y carencias de la mujer de la Línea Noroeste y su objetivo era el de dar a la mujer de la Parroquia San Fernando una formación que le capacitara para defender sus derechos como mujer ofreciendo las posibilidades de crecimiento constante y sostenible a través de asociaciones.

Este proyecto pudo ser posible gracias a la aportación económica de Manos Unidas de España y la colaboración del Centro de Promoción Humano Integral de Santiago de los Caballeros. Con el mismo se beneficiaron directamente unas 150 mujeres e indirectamente más de mil personas.

El segundo proyecto al que haremos mención fue el de la crianza de conejos. Se entregaron doscientas conejas paridoras con sus jaulas, después de haber adiestrado a los campesinos en una serie de cursos en los que participaron más de 300 personas durante todo un año. Este proyecto funcionó entre los años de 1980 y 1982.  

Otro proyecto llevó por nombre: “No me des un pescado, enséñame a pescar”. Se desarrolló entre 1983 y1985. Y surgió al ver que el alimento para el ganado (hierba) se perdía en los campos y por la necesidad de producir más comida para mejorar la alimentación, la salud y la calidad de vida de la gente.

Consistía en comprar becerras pequeñas, breñeras, sin calidad y muy baratas y encastarlas con un buen padrote de calidad para mejorar la raza. Cuando estaban preñadas se le obsequiaba a un campesino y éste debía devolver la primera cría (hembra) al proyecto.

Este proyecto aún sigue con vida y se ha ampliado con cabras y cerdas. Directamente se han beneficiado cientos de familias campesinas e indirectamente casi todas las comunidades. Fue posible gracias a la ayuda económica de Heifer Prooject de Estados Unidos y el Gobierno Dominicano.

En Fantino.

En Fantino con la misma política de beneficiar a los más necesitados para que pudieran desarrollarse y alimentarse mejor se desarrollaron proyectos de crianza de cabras, cerdas, conejos, gallinas y abejas en las distintas zonas de la parroquia.

Igualmente para cada proyecto se trajeron técnicos que instruyeran a los beneficiarios. En ese sentido se dieron, por ejemplo, ocho cursos de apicultura, se distribuyeron dos mil matas que producen flor diez meses al año y se entregaron todos los utensilios necesarios para el cultivo de la miel.

El proyecto de las cabras fue especialmente para mujeres y siempre con el mismo plan de dar una cría a otra mujer, así con las cerdas.

Los resultados fueron positivos en su mayor parte. Mucha desnutrición desapareció y la situación de muchas familias mejoró. El fondo fue conseguido con Manos Unidas de España.

Pero después de trabajar en todos estos proyectos donde el P. Jesús Jordán ve que hay que invertir más es en la formación, en asociaciones, en cooperativas, en crear conciencia en la gente de que pueden superarse y conseguir una vida mejor.[42]

2.2.2 Miguel Meliá Mora.

El P. Miguel llegó a la Misión de República Dominicana en el 1975 y ha trabajado en Fantino y Santo Domingo fundamentalmente. Durante muchos años, y en la actualidad, ha sido el Delegado del grupo ante el Superior General.

También ha desarrollado numerosos proyectos sociales en beneficio de la gente pobre. Aquí mencionamos algunos.

En Manganagua[43].

Proyectos:

- Construcción Centro “Padre Vicente Yábar” 1981: En el mismo se da formación de mujeres en confección, repostería, manualidades; Centro Médico: medicina general mañana y tarde; Programa Amigos de los Niños: 400 niños atendidos; Biblioteca Infantil y Juvenil.

- Rehabilitación de 37 viviendas (1980) con recursos de Cáritas Dominicana y la Presidencia del Gobierno.

- Construcción Centro Servicios Comunitario (1981): cooperativa de consumo, comedor infantil y aulas para formación y organización comunitaria.

- Banco de libros de textos (1983): en la Escuela Aníbal Ponce.

En el Ensanche La Altagracia[44].

Proyectos Educativos:

- Centro Comunitario El Café: cursos de formación profesional y técnica; electricidad industrial; costura industrial: cuero y piel; ebanistería, tapicería; cursos de mecanografía, inglés y electricidad básica; campamentos escolares. Proyectos hechos realidad gracias a la ayuda económica y humana de Médicus Mundi; escuelita para 1º y 2º curso de Primaria, realizado con la ayuda de Mallorca Misionera.

- Estancia Infantil La Mina: guardería para 30-50 niños de 3 meses a 4 años.

- Bibliotecas escolares: biblioteca Seminario Misioneros de los Sagrados Corazones en el Ensanche La Altagracia; y Biblioteca Misioneros del Sagrado Corazón en el sector El Palmar, también del Ensanche La Altagracia.

De Salud:

- Centro de Salud El Café, también con la ayuda económica de Medicus Mundi;

- Dispensarios Médicos en El Café, La Mina, El Abanico y Loyola.[45]

- Botica Popular Virgen de Lluc en la parroquia La Altagracia.

De Saneamiento ambiental:

- Programa construcción letrinas en colaboración con la Secretaría de Estado de Salud

 Pública y Asistencia Social (SESPAS)

- Programa saneamiento cañadas también con SESPAS y CARE,

- Programa de escalones y contenes.

De Vivienda:

- Programa de mejora y rehabilitación de 224 viviendas con la ayuda de Manos Unidas.

De Nutrición:

- Programa de alimentos, equipo cultivos hidropónicos, etc.

De Enfermos:

- Equipos asistencia a enfermos.[46]

Los Misioneros en República Dominicana se reunieron para hacer una evaluación de su presencia y trabajo en América. En esa reunión hecha en lo que se denominó “Junta Consultiva” llegaban a la conclusión de que todos están en la obligación de hacer un mundo mejor en todos los órdenes por lo que su labor no ha estado limitada nunca al campo de la evangelización, sino también a las diferentes obras de carácter social o temporal. A saber al reparto de alimentos, ropas y medicinas; a la creación de salones de corte y costura para la juventud femenina, la promoción y desarrollo de cooperativas de consumo, crédito y ahorro; a la iniciación de clubes juveniles para la formación integral del joven; la integración en los grupos civiles de desarrollo de la comunidad, y sobre todo al desarrollo y defensa de los campesinos.

Para asumir este trabajo con seriedad y entera dedicación encontraron su apoyo en los documentos de Medellín que llaman al compromiso con las realidades terrenas y la promoción humana, a la inserción en el mundo como testimonio de la presencia del Señor en la Historia y como anticipo de su Reino entre los hombres.[47]

Ese trabajo de compromiso con lo social, con el desarrollo de los más empobrecidos sigue muy vigente, así lo atestigua el P. Manuel Soler cuando, como delegado, escribe: “Los miembros de nuestra Delegación siguen con sus tareas humanizantes. Con los campesinos olvidados, con los incontables excluidos de los barrios periféricos, con los afectados por mil problemas familiares, económicos, de salud[...] Merece particular atención, en este momento, el proyecto de muy notable envergadura que la Congregación está poniendo en pie en la parroquia Nuestra Señora de La Altagracia. El P. Miguel Meliá es quien lo coordina. Le ayudan unos misioneros laicos catalanes y mallorquines que dan unos años de su vida a República Dominicana. La agencia internacional “Medicus Mundi” ha recogido cantidades considerables y la construcción de un centro de salud y de enseñanza de diversas ramas técnicas está por iniciarse”.[48]

2.3 Casas de promoción en Monte Cristi, Santiago Rodríguez y Fantino.

A juzgar por los materiales de que disponemos, de la Casa de Promoción de Montecristi podría escribirse un libro. Desde el momento de su concepción hasta el de la realización con todas sus vicisitudes y su evaluación con sus múltiples trabajos y frutos recogidos hasta el día de hoy.

Aún sin sacar conclusiones de una simple carta, la primera[49] que conservamos, de las muchas que escribió el P. Jesús Alegría[50], es un botón de muestra de todo lo que conllevó la construcción de dicha Casa de Promoción.

Comienza por solicitar ayuda a un Secretario de Estado del Gobierno, a quien, como suele hacerse en estos casos, le hace sentir que se habla bien de él.[51] Habla de que la transformación que se desea sólo será posible con una preparación seria de la juventud. Plantea los objetivos de la Casa de Promoción: cursillos, retiros, encuentros de reflexión comunitaria, cooperativismo, formación turística, etc. en una palabra, se busca hacer más luminosa y feliz a una juventud y toda una región, la de la Línea Noroeste.

A estos objetivos habría que agregar el de orientación y concientización, especialmente para los campesinos y para los residentes de los barrios[52]. Porque la opción preferencial por estos sectores, estaba muy presente en todas las actividades de los Misioneros.

Sobre las Casas de Promoción de Santiago Rodríguez y Fantino, sólo diremos que la primera comenzó a funcionar desde mediados de la década de los 70 y la segunda en la de los 80. Ambas casas con iguales objetivos, pero que por no disponer de un personal con más tiempo dedicado a ellas no se desarrollaron tanto como la de Montecristi. No obstante, es importante tener en cuenta que, en el fondo, la razón de ser de las Casas de Promoción, era para poder satisfacer una necesidad que habían percibido los Misioneros, la falta de preparación de la gente, la falta de formación de líderes.

2.3.1 La formación.

La formación fue un aspecto que estuvo presente desde el primer momento en los Misioneros de los Sagrados Corazones, y éste en dos niveles: interno y externo.

Externamente consta su preocupación por formar a la niñez y los jóvenes con la creación de escuelas y colegios (en Santiago Rodríguez, Santiago y Santo Domingo) como con su dedicación particular a impartir docencia en escuelas, liceos y hasta universidades.[53] Y, como acabamos de ver, con la creación de las distintas casas de promoción, especialmente para los campesinos.

Sin embargo, si comparamos la línea de formación pre-conciliar, con la post-conciliar, notaremos en seguida la gran diferencia. Internamente, antes la preocupación estaba en los retiros, ejercicios y lectura espiritual, ahora la inclinación de la formación continua se dirige hacia la renovación pastoral.[54] Igual hecho comienza a darse en la preocupación por la formación externa, o sea, a los fieles. Tanto por la influencia del Concilio Vaticano II, a punto de clausurar, como por la situación política inestable que se vivía en el país, incluso de miedo al comunismo, el cambio se nota en el contenido de los cursos.[55] Tal inclinación se comienza a notar, y de manera más radical, en los primeros estudiantes nativos de la Congregación en República Dominicana.[56]

Esta línea de formación queda muy de manifiesto en las palabras del P. Joan Arbona, cuando nos habla de la experiencia con los Presidentes de Asamblea de la Diócesis de Santiago de los Caballeros en la que trabajaba: “Desde el lunes 17 de enero vengo compartiendo mi experiencia pastoral con un grupo de Presidentes de Asamblea, hombres de futuro que sin duda tienen mucho que decir a nuestra Iglesia tan jerárquica y tan romana y tan poco encarnada en Dominicana. Las clases o reflexiones son sobre la moral, pero[...] qué moral? Intentamos a la luz de la fe y de nuestra experiencia cristiana, dilucidar unas líneas de vida cristiana aquí y para nuestra gente sencilla y buena[...] que si su conducta es como es (medio corrompida) es fruto, creemos, de la ignorancia, del ambiente y de la situación de dependencia que fomenta el vicio como droga para no ser conscientes de la realidad que se vive”.[57]

Y también en el proyecto de la Casa de Formación de los estudiantes en República Dominicana cuando nos dice: “Nuestra formación nos ayudará a actualizar los ministerios propios de la Congregación, las misiones populares, los ejercicios espirituales y la predicación de la divina palabra. Queremos prestar especial atención a la apertura misionera en el servicio a los traspasados, en la evangelización y en la promoción humana, cultivando la inserción en la iglesia local.”[58]

Nótese que es una de las pocas veces (en la etapa post-conciliar) en que se planteará una cierta preocupación por recuperar algo tan propio de la Congregación como son las misiones populares y los ejercicios espirituales. No obstante, al mismo tiempo, se da más importancia al servicio a los traspasados, en la promoción humana, cultivando la inserción.

3. La pastoral y opción campesina.

La pastoral y opción por la gente del campo es una constante que encontramos desde el primer momento en que llegaron los Misioneros a tierras dominicanas en febrero del 1954. Con el transcurrir de los años esta opción va a ir evolucionando hacia una radicalización de la misma. Se decide formarlos, concientizarlos para que ellos mismos puedan encontrar la solución a los diversos problemas que le aquejan. Las palabras del P. Joan Arbona son una muestra de ello.[59]

En el trabajo pastoral en las parroquias de Montecristi, Santiago Rodríguez, Fantino y Santiago de los Caballeros siempre se ha tenido particular atención y dedicación a las comunidades campesinas (…)

Esta opción preferencial por las comunidades campesinas, por el hombre del campo, se va a concretizar más en la dedicación a tiempo completo de un misionero que desde la década de los 70 se ha entregado por entero a este trabajo.

Por la importancia que ha tenido a nivel nacional su entrega, su lucha, con sus dificultades y logros, dedicaremos un espacio a reflexionar sobre ello.

3.1 Francisco Gayá[60].

Las Reglas de los Misioneros hablan claramente de que el carácter profético de la vida religiosa exige estar en la vanguardia de la misión, afrontando incluso el riesgo de la propia vida. Y que es esa actitud de cada misionero lo que convertirá su consagración en signo convincente, haciendo presente una Iglesia que quiere ser voz, conciencia y compromiso en la defensa y promoción de la justicia.[61] Y al mismo tiempo anima a aquellos que se sienten llamados a insertarse en el mundo obrero y de la marginación, entendiendo que es una forma novedosa de manifestar el amor de Cristo en la construcción de la solidaridad entre los hombres.

Hacia el 1982 el P. Francisco Gayá reflexionaba sobre la opción que había hecho y decía que llevaba varios años trabajando en una parroquia pobre y rural, la de San Lorenzo de Guayubín, formada por campesinos que trabajan su tierra y que fue con la meditación del Principio Dinámico[62] de las Reglas que tomó la decisión de darse de veras a los hombres del campo. Relata que eran momentos difíciles, pues, se vivía el régimen denominado de “los doce años” del Dr. Joaquín Balaguer[63]. En ese momento el Gobierno construía unas presas y canales con los cuales irrumpía en la agricultura, sin previo aviso, destrozando todo a su paso y el pueblo se levantó en plan de lucha.

El primer objetivo que se propuso el P. Francisco fue agrupar en una Federación a las diversas asociaciones agrícolas existentes en la zona, y se comprometió en ello con la clara decisión de dar la vida si era necesario. Así llegó a la meta en 1975 con la Federación de Asociaciones de Guayubín. Luego continuaron la de Villa Vásquez en 1976; Santiago Rodríguez un año más tarde; Dajabón en 1978 y entre 1979-80 la Federación de Montecristi. Logrando además, unificarlas en el Bloque de Federaciones de la Línea Noroeste, con unas 250 Asociaciones que integran en su seno a más de siete mil campesinos. Objetivos del Bloque de Federaciones: conseguir que las Federaciones estén debidamente representadas en las instituciones oficiales que tienen que ver con el sector rural; participar en las revisión de las Leyes agrarias existentes y en la elaboración de otras nuevas; llegar a encontrar y hacer viable la forma y los mecanismos necesarios para que el Estado conozca de boca de los mismos campesinos sus necesidades y las atienda debidamente.

Francisco terminaba su reflexión de principios de la década de los 80 afirmando que una parte de la Congregación estaba presente en la Línea Noroeste porque su misión es establecer el Reino, y que éste, en la tierra, se traducía en justicia, en tierra y tantas otras cosas que necesita el campesinado para llegar a la liberación integral como hombre y como cristiano. Lo importante –decía- es el servicio, esa es la contribución de una Congregación pobre al servicio de los pobres.[64]

Pero ni su reflexión ni su compromiso terminan ahí, su opción ha sido realmente una opción de vida, por ello encontramos reflexiones suyas, más recientes, que nos hablan del cambio que ha experimentado su ser de sacerdote al llegar a la República Dominicana: “La venida a esta tierra dominicana me enseñó que el ser sacerdote no conforma una situación estable e inamovible[...] He aprendido que ha sido necesario el ir cambiando y mejorando ese ser sacerdote y aplicarlo con la faceta de que uno es sacerdote para servir a este pueblo concreto, a gente concreta; para vivir con él los problemas del momento y buscar, luchando con él, las soluciones adecuadas”.[65]

Muchos otros aspectos de su vida de compromiso podrían relatarse[66], sin embargo, sería cuestión de mucho espacio, espacio del que no disponemos en el presente trabajo. Que nos sirvan estos humildes datos sólo como muestra de una vida entregada al servicio de los pobres y, sobre todo, como muestra de la magnitud del compromiso social que han asumido los Misioneros de los Sagrados Corazones en su pastoral en la República Dominicana(…)

3.2 Solidaridad.

La solidaridad ha sido una palabra -mejor decir un hecho- clave en el “Diario” del P. Francisco[67]. En los momentos difíciles ha sido la solidaridad la que les ha liberado de consecuencias desastrosas. Y es que no es un hecho nuevo, el Evangelio está lleno de gestos de solidaridad que devuelven la vida a la gente que sufre y padece toda clase de injusticias.[68] Fue la solidaridad la que más contribuyó en el triunfo de la lucha por la conquista de las tierras de Sanché.[69] En este apartado sólo queremos dejar constancia de que en el trabajo social, en la opción radical de trabajo con los campesinos hecha por el P. Francisco Gayá, ha habido hermosos gestos de solidaridad que han contribuido positivamente a los muchos logros alcanzados.

En primer lugar queremos resaltar el comunicado público de los Misioneros de los Sagrados Corazones que salen en apoyo cuando su compañero está siendo atacado y difamado por los medios de comunicación. 

El texto del comunicado dice:

“Los Misioneros de los Sagrados Corazones, abajo firmantes, desmentimos públicamente las calumnias que en torno a uno de los miembros de nuestro grupo vienen apareciendo desde hace tiempo en los distintos Medios de Comunicación Social.

El ingeniero Juan Francisco Grullón (administrador del Proyecto “La Cruz” de Manzanillo) ha acusado insistentemente al P. Francisco Gayá de cura español digno de ser deportado. Olvida que es un misionero católico, inscrito en la Iglesia Dominicana desde 1968 y “enterrado” en la Línea Noroeste desde 1973.

Lo ha calificado de incitador de un grupito de campesinos de cabeza caliente, mientras que la verdad es que el P. Francisco acompaña y asesora a miles de campesinos legalmente federados y asociados.

Los ha denunciado de pretender ocupar, sea como sea, las tierras cultivadas del Proyecto de Manzanillo. La realidad es muy otra: los campesinos reclaman por medios pacíficos las tierras baldías, que claman al cielo en un momento en que tantos hijos de Dios mueren de hambre.

Queremos recordar que el P. Francisco Gayá no busca sus intereses particulares, sino que desarrolla directrices sociales de Puebla y del Plan Nacional de Pastoral, en nombre de la diócesis de Mao-Montecristi y en representación de todos los Misioneros de los Sagrados Corazones, presentes desde 1954 en la Línea Noroeste, y extendidos actualmente en cuatro diócesis del país.

Reunidos todos los misioneros de la Delegación del Caribe en asamblea con el Superior y vicario Generales, reafirmamos que la labor y el sudor del P. Francisco Gayá a favor de los campesinos de la Línea Noroeste, es uno de los signos más visibles que tiene nuestra Congregación de servir a Cristo Traspasado en los pobres traspasados.”[70]

 De igual manera, diversas agrupaciones de Iglesia hicieron público un comunicado en el que apoyaban al P. Francisco. Presentamos sólo un párrafo del mismo:

“Las Prioridades de la Iglesia en Montecristi, representadas por las suscribientes Pastoral Social, Familiar, Juvenil, Comunitaria y Misionera, preocupadas por las intrigas y amenazas que nueva vez se vienen tejiendo por sectores empeñados en vano en impedir la continuación de los trabajos que desde hace alrededor de 20 años viene realizando en toda la región el Padre Francisco Gayá, en beneficio de una de las clases más necesitadas del país, como es la de nuestros pequeños agricultores y campesinos sin tierra, desean por este medio manifestar su reconocimiento, solidaridad y apoyo a tan meritoria obra, inspirada en los más puros postulados de la doctrina social de nuestra Santa Madre Iglesia[...]”.[71]

3.2.1 La prensa solidaria.

La prensa nacional en los momentos más difíciles y en los que el peligro era muy grave, también se hizo eco de la situación y con sus publicaciones diversas se constituyó en un elemento de apoyo al trabajo del P. Francisco Gayá.[72]

Titulares como: “Apresan sacerdote acusado de comunismo”, “Juzgan país vive estado de violencia”, “Demandan Policía Nacional desagravie un sacerdote”, “Delegación Misioneros repudia represión en República Dominicana”, “Protestan detención sacerdote en Guayubín”, aparecidos en diversos medios de comunicación de circulación nacional son un ejemplo de lo que decimos y fueron elemento esencial para que las consecuencias de la injusticias no llegaran a extremos más graves.

El periódico “La Información” también se hizo eco de otros momentos de lucha fuerte del P. Francisco Gayá: “Sigue tensa la situación en la Línea Noroeste por los apresamientos de campesinos que se realizaron los días lunes y martes, de esta semana, lo cual provocó que un sacerdote se lanzara a una huelga de hambre pidiendo su libertad. [...]el cura párroco Francisco Gayá, quien fue detenido y libertado horas después el primer día de los apresamientos, se mantiene en huelga de hambre hasta que sean libertados todos los campesinos de Montecristi”[73]

Digno de mención es que el periódico “Ahora” sacara el tema de la detención del P. Francisco en su editorial bajo el título de “Comunismo”. Por la importancia que tiene –tratándose de un editorial- lo reproducimos a continuación:

“El sacerdote español Francisco Gayá fue detenido el viernes en Guayubín acusado de adoctrinar a los jóvenes de esa comunidad.

El religioso es acusado de comunista y según los informes recibidos las molestias actuales no son las primeras: más de una vez fue amenazado cuando se disponía a iniciar el oficio religioso.

Ese apresamiento no nos extraña.

Demasiado había tardado en la República Dominicana la represión contra los religiosos.

Y es que en todo el mundo los sacerdotes y las monjas están dando un verdadero ejemplo de apego a las fuentes primarias del cristianismo.

El Cristo que echó a los mercaderes del Templo está renaciendo en un mundo en lucha por una vida mejor.

La Iglesia de los pobres, extraviada durante tanto tiempo en la vanidad y en la molicie, vuelve a sus orígenes, a las fuentes que le dieron vida y que son las únicas capaces de mantenerla.

Por eso no nos extraña la represión contra los religiosos.

Desde el momento en que un hombre o un grupo denuncian la injusticia se convierten automáticamente en posible objetos de represión.

Ahora bien, que quede esto claro ante los traficantes de los golpes y las acusaciones mentirosas: mientras más ciega, torpe e indiscriminada sea la represión mayor y más contundente será la reacción final.

Eso que no lo olviden los que viven día a día contra una sociedad donde el respeto a los derechos humanos sea la norma que rija la actuación de todos sus ciudadanos”.[74]

Este apoyo de la prensa en el caso del P. Francisco Gayá se hizo extensivo también a otros casos similares con sacerdotes Misioneros ubicados en otros puntos del país. Es el caso de los Padres Andrés Amengual y Miguel Meliá en Fantino y del P. Leoncio Mejía en Santiago Rodríguez.[75]

Es importante destacar que en el caso de los sacerdotes de Fantino, el Obispo de su Diócesis, Mons. Juan Antonio Flores Santana, salió en seguida en su defensa y la prensa se hizo eco de ello. Mons. afirmó que eran falsas las acusaciones contra los sacerdotes a quienes él conocía muy bien y sabía de su sensatez y respeto por las personas y las cosas.[76]

3.3 Los frutos

Hablar de los frutos del trabajo de los Misioneros en la República Dominicana durante los cuarenta y siete años que llevan allí supondría algo muy extenso y no es nuestro interés en este momento. Sin embargo, en este capítulo han ido apareciendo las dificultades de una opción radical y junto con ella también los frutos que se van recogiendo, por ejemplo la solidaridad del pueblo, de los medios de comunicación, las viviendas de los campesinos y sus parcelas propias, etc.

En este apartado, nos queremos limitar a reseñar brevemente la opinión de algunas personas, algún hecho importante y una opinión general que se percibe tiene el pueblo de los Misioneros. Las ubicamos en orden cronológico.

En primer lugar, está el diploma de reconocimiento que una institución del Gobierno concede a uno de los Misioneros. En el certificado se lee: “Por cuanto la buena labor tiene su mérito, la dedicación y la entrega tienen como resultado este certificado de reconocimiento al Rdo. Jesús Alegría por su destacada participación en el programa de desarrollo comunitario en la República Dominicana”.[77]

Este certificado de reconocimiento proviene de la Oficina de Desarrollo de la Comunidad y está firmado por J. M. Tezanos, su director. La importancia esencial está en que es una institución del gobierno quien hace el reconocimiento, gobierno que, como ya hemos dicho, fue muy negativo en muchos aspectos para los dominicanos y con el que se van a enfrentar directamente algunos Misioneros.

En segundo lugar, las palabras de Mons. Francisco Panal, Obispo de La Vega, con motivo del 75 Aniversario de la Congregación: “En nuestra querida Diócesis estamos hondamente satisfechos de la valiosa ayuda que los Padres Misioneros nos han prestado en el apostolado parroquial y educacional, con gran celo apostólico y una vida ejemplar”.[78]

Mons. Panal , fue uno de los dos obispos que se enfrentaron abiertamente con la tiranía de Trujillo en la segunda mitad de la década de los 50. De él se habla como un obispo ejemplar, valiente y comprometido con su pueblo.

En tercer lugar, presentamos las palabras que pronunciara Mons. Roque Adames, Obispo de la Diócesis de Santiago, con motivo de los 20 años de los Misioneros en la República Dominicana.

“Los Misioneros de los Sagrados Corazones: 20 años aquí.

Son como los demás. Identificados, callados, trabajando desde y dentro y en lugares duros[...]

Aquí llegaron para enterrarse en una de las zonas más ásperas, la Línea Noroeste. Ni es Frontera, ni Cibao, es penumbra. Y se enterraron en todos los sentidos[...]

[...] Y empuñaron el arado sin mirar para Mallorca con la vista puesta adelante en los años[..] Hay aquí en la Diócesis una generación de estos Padres que fueron algo así como aquellas figuras señeras y escuetas de la Historia de la Salvación: apenas se asoman, pero ahí quedaron como los cimientos, ocultos, enterrados, pero sosteniendo.

Pero lo que sabe mejor es el estilo con que lo vivieron. Fue tan natural y obvio que nadie reparara en ello y en ellos[...]

Me recuerdo que apenas elegido para Obispo de esta Iglesia, me encontraba trabajando como de ordinario en mi oficina destartalada del antiguo Arzobispado de Santo Domingo. Y allí me encontré con el entonces P. General, el P. Gual, que visitaba a los PP. Misioneros por esos días. Fue a saludarme.

Y creo que fue la primera decisión que tomaba sobre la Diócesis. Le dije: Padre, desde estas cuatro paredes he seguido muy de cerca el trabajo de sus religiosos. El trabajo que tuve me llevó a esa experiencia. Los conozco por sus obras; aunque usted es el primero que veo en la “vera efigie”. Cuando llegue a Santiago voy a crear una parroquia en la ciudad para que los Padres Misioneros “aparezcan” en el país y para que puedan alojarse en Santiago, pero ante todo para que trabajen con ese espíritu callado.

Y desde entonces los he venido observando y siguiendo más de lo que se imaginan[...] Y tienen un Carisma Postconciliar, tan difícil como necesario, son eclesiales. No los advertimos como extraños o yuxtapuestos. Están de manera espontánea “íntimamente ligados” a esta Iglesia local participando de diversos modos en el ministerio o diaconía presbiteral.

Puedo decir que aquí, en esta Iglesia local, se encarna aquella insistencia del P.        Fundador en recordar la diferencia que hay entre la Congregación y otros Institutos religiosos en lo que se refiere al Obispo.

Llegan, me visitan, hablan y actúan como lo que deben ser, miembros de este presbiterio al servicio de esta Iglesia. Quieren estar no en la Diócesis, sino con la Diócesis, apoyados “como la hiedra” al báculo del Obispo no para gravarlo, sino para prestar “auxilio y refugio”.

¡Que sean como son o que no sean!”[79]

Las palabras de Mons. Roque Adames son muy importantes, sobre todo, porque la Diócesis de Santiago de los Caballeros abarcaba en ese tiempo toda la Línea Noroeste por tal motivo conocía muy bien todo el trabajo que realizaban los Misioneros.

De sus palabras queremos destacar algunos aspectos, a saber, que los califica como identificados, callados, trabajando desde y dentro y en lugares duros. La Línea Noroeste era y sigue siendo una zona de “misión”, la más pobre del país, limítrofe con Haití. Realmente, como dice el Obispo, una de las zonas más ásperas, y allí llegaron los Misioneros para enterrarse. Empuñando el arado sin mirar para Mallorca –lugar desde el que procedían- con la vista puesta adelante.

Después de 20 años de estar conociéndolos de cerca, Mons. dice de ellos que son ‘como aquellas figuras señeras y escuetas de la Historia de Salvación: apenas asoman, pero ahí quedaron como los cimientos, ocultos, enterrados, pero sosteniendo’.

Insiste en que el estilo con que vivieron fue tan natural y obvio que nadie reparara en ello ni en ellos. Los conozco por sus obras, dice el Obispo.

Tan callados vivían haciendo su trabajo pastoral en esa zona que Mons. toma la decisión de crear una Parroquia en la ciudad de Santiago (la segunda del país) para que ellos ‘aparezcan’, para que sean conocidos.

‘Tienen un carisma postconciliar, tan difícil como necesario’, leemos en las palabras de Mons. Roque Adames, y ciertamente este carisma postconciliar es el que más los va a caracterizar a lo largo de los años, llevándolo a tomar posturas ante diversas situaciones que conllevarán enfrentamientos con las autoridades civiles y militares o con los terratenientes que detentan el poder económico en la Línea Noroeste, e incluso a ser incomprendidos por sus mismos pastores.

En cuarto lugar, tenemos una frase muy corta y sencilla: “La gente nos valora como un grupo misionero que se va encarnando en su realidad.”[80]

Después de unos 27 años de estar conviviendo con el pueblo dominicano y de evaluar seriamente esta presencia de cara a presentarla en el Capítulo General de la Congregación, los Misioneros perciben que han sido realmente acogidos por el pueblo, que éste tiene una muy buena impresión de ellos.

Esto nos parece importante, pues, no es fácil expresar lo que sentimos que piensan los demás de nosotros. Siempre es más fácil decir lo que pensamos nosotros de ellos. Sin embargo, en esta evaluación los Misioneros tienen una percepción positiva sobre lo que piensan de ellos la gente del pueblo dominicano.

En un quinto momento, nos parece sumamente importante el hacer constar en este trabajo que todos los esfuerzos realizados por los Misioneros en su opción por el campesinado, con todos los riesgos que ha supuesto y sigue suponiendo, no han sido en vano, porque como muy bien expresa el mismo P. Francisco Gayá “Las tierras, a pesar de las sentencias de los tribunales, siguen en manos de los pobres campesinos que las trabajan. Los beneficios de las cosechas se quedan en manos de sus dueños. Es el fruto de los años de trabajo. Y los hombres crecen en su fe y van aprendiendo que el verdadero cristiano es quien, creyendo en Cristo, es capaz de servir y defender a los demás. Y es por ello que tenemos más de 25 hombres que son capaces de dedicar un día a la semana a servir generosa y desinteresadamente a sus hermanos. Es por ello que estos hombres son capaces de poner sus vidas en ayuda de sus compañeros y en defensa de sus ideales.”[81]

Las tierras y sus frutos en manos de los pobres campesinos, crecimiento de la fe de los mismos, espíritu de servicio y de sacrificio como consecuencia de entender lo que significa ser verdaderos cristianos, capaces de ofrecer sus vidas en ayuda de sus compañeros y en defensa de sus ideales.

Finalmente, las palabras de Mons. Juan Antonio Flores Santana, actual Arzobispo de la Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros, hablando de los Misioneros: “Sólo tengo aprecio y gratitud por la labor generosa y abnegada de los Misioneros de los Sagrados Corazones. Ciertamente, en años anteriores hubo algunos disgustos como sucede entre personas humanas, como entre Pablo y Bernabé. Si se radicaliza la teología de la liberación hay sus riesgos[...] eso no me impide reconocer la gran labor de los Misioneros de los Sagrados Corazones en nuestro País[...]”[82]

Mons. resalta la labor generosa y abnegada de los Misioneros de los Sagrados Corazones en la República Dominicana, labor por la cual tiene aprecio y gratitud. No obstante, reconoce también, lo que es muy lógico y natural, que en sus momentos hubo algunos disgustos debido a la radicalización de la teología de la liberación.

4. Lo político.

Decíamos en la introducción de este capítulo que en la historia no se puede separar lo religioso del marco político y social. Hasta ahora hemos hablado ampliamente de lo que se refiere al trabajo social de los Misioneros, ¿podría hablarse de “lo político” en el trabajo realizado por estos religiosos?

Cuando se hace una opción preferencial por algún determinado aspecto en la vida, siempre se buscará inclinar el peso de nuestro trabajo, de nuestro tiempo, de nuestros recursos hacia ese aspecto y no hacia otros. Y cuando esa opción se radicaliza tiende a llevar consigo ciertos enfrentamientos con los sectores que se les oponen.

En el caso de una opción radical por los pobres, por los traspasados (como le suelen llamar los Misioneros) ésta tiene como consecuencia un enfrentamiento con los que tienen el poder económico y, con frecuencia, también con el poder político que suele estar del lado de los poderosos, económicamente hablando.

En lo que hemos expuesto hasta ahora es fácil distinguir esa tendencia que parece ser muy normal en la vida de los seres humanos, o sea, la conflictividad que conlleva una determinada opción.

En este apartado queremos destacar esos aspectos que hemos encontrado tienen una relación más directa con el quehacer político.

De la lectura de los documentos utilizados se desprende que la incursión en el quehacer de “lo político”, si es que podemos realmente hablar de ello, es mucho más activa en la etapa postconciliar que antes de la celebración del Concilio, naturalmente, la etapa postconciliar es más larga que la anterior que sólo abarca los años comprendidos entre 1954 y 1965. Sin embargo, se ha de notar una gran diferencia en lo que se refiere al carácter de la participación. Más pasiva antes, más activa y directa después del Concilio. Pero tampoco en este apartado queremos llegar a grandes conclusiones en ese sentido, simplemente queremos dejar constancia de lo que hemos observado.

4.1 Antes del Concilio Vaticano II.

Apenas una decena de referencias al tema encontramos entre el año de llegada de los Misioneros (1954) y el 1965 fecha en que termina dicho acontecimiento eclesial, y las mismas son muy limitadas y coyunturales.[83]

La primera la encontramos a finales del año 1962 cuando brevemente se hace constar en el libro de Crónica que los Padres fueron a casa de Miguelín para ver en la televisión el careo entre Juan Bosch[84] y el P. Láutico García.

El 20 de diciembre del 1962 las elecciones trascurren con toda normalidad, así consta en el libro de Crónica,[85] pero desde esta fecha hasta el 21 de septiembre del 1963 no aparecen anotaciones que podamos considerar relacionadas con lo político. Aquí se dice que el P. Francisco Guzmán S.J. ha llegado a Santiago Rodríguez para dar una conferencia sobre el comunismo. Para el día siguiente se anota en el libro que por la noche el P. Guzmán dicta la primera conferencia, que le han hecho varias preguntas y que después en el parque ha estado careándose hasta las doce.

Un día más tarde se hace la anotación de la segunda conferencia del P. Guzmán. Luego el día 25 de septiembre encontramos la siguiente anotación: “Nos despertamos con el golpe de Estado que las Fuerzas Armadas de Santo Domingo han dado contra el gobierno de Juan Bosch, como repudio al comunismo. Toda la mañana estamos pendiente de la radio[...]”[86]

Sin ánimo de juzgar desde hoy lo que ocurriera o dejara de ocurrir por aquellos años, de los datos que encontramos nos parece que puede fácilmente deducirse que la Iglesia –de alguna manera- estaba involucrada o tenía algo de conocimiento de que se iba a producir el golpe de Estado.

Naturalmente, la participación de la Iglesia en el Golpe ha sido estudiada y se han publicado numerosos trabajos en torno al tema en cuestión. Frank Moya Pons, afirma que miembros de la Iglesia Católica participaron en la planificación del golpe de Estado, junto a los militares, sectores comerciales e industriales, terratenientes y dirigentes de los partidos políticos minoritarios, entre otros.[87]

Es demasiada coincidencia que el P. Láutico García se enfrentara con el candidato presidencial Juan Bosch tres días antes de las elecciones. Y que justo tres días antes del golpe de Estado, en una parroquia de una provincia fronteriza, y por un sacerdote, se estén dando conferencias sobre el comunismo y que se esté discutiendo con la gente al respecto hasta las doce de la noche.

Es llamativo que en la anotación se diga “como repudio al comunismo”. Parece quererse decir que se justificaba el golpe de Estado. Se comprende que los Misioneros tuvieran miedo del “comunismo” del que acusaban al Presidente Juan Bosch, puesto que todos venían de la dictadura franquista y habían sufrido bastante con la Guerra Civil española de los años 1936 al 1939. En esta guerra cuatro Misioneros fueron fusilados por los rojos en el Santuario de Nuestra Señora del Coll en Barcelona y muchos otros tuvieron que participar en la guerra del lado de los nacionales.[88]

Además, para mejor comprender lo que parece ser una toma de postura a favor del Golpe, hay que recordar que los Misioneros que trabajaban en Cuba desde finales de la década de los cincuenta tuvieron que salir con el triunfo de la Revolución de Fidel Castro.

Sin embargo, es bueno tener presente que la historia dominicana recuerda el Gobierno de los Siete meses de Juan Bosch como el mejor que se ha tenido desde que terminó la dictadura de Trujillo en mayo del 1961 y se comenzó a caminar por el sendero de la democracia. En realidad sus ideas generales sobre el ejercicio del gobierno eran populistas y reformistas, las cuales resultaron muy avanzadas para muchos en la República Dominicana. Fueron precisamente muchos terratenientes, comerciantes, industriales, militares y sacerdotes quienes le tildaban de comunista o izquierdista.[89]

Otras dos noticias relacionadas con lo político aparecen en el Libro de Crónica de Santiago Rodríguez, la que notifica el Golpe de Estado contra el Triunvirato –con el que se buscaba restaurar a Juan Bosch como Presidente Constitucional-, y otra que habla de que no se ha podido rezar el rosario durante toda la semana debido a la ley marcial declarada después del Golpe.[90]

4.2 Después del Concilio Vaticano II.

Hemos recogido más de una veintena de anotaciones en los diversos documentos. Las cuales van desde una simple constancia “se celebran las elecciones”[91] hasta escribir directamente en la prensa de circulación nacional.[92]

Un aspecto en el que habrá que insistir es en el carácter activo de la participación en “lo político” durante ésta etapa. Así tenemos que en la Diócesis de Santiago de los Caballeros se celebra un ayuno y oración pidiendo respeto a la vida de los dominicanos, específicamente de los encarcelados injustamente, y se habla de que el pueblo estaba en desacuerdo con el gobernante que se presenta sólo, dado que el opositor (para hacer legítimas las elecciones) era pagado por el mismo gobernante.[93]

Es importante hacer notar que entre la noticia de que se celebran las elecciones y ésta del ayuno en la Diócesis han transcurrido ocho años en los que no aparecen noticias referente al aspecto político, ¿qué nos indicará el silencio? ¿será que la represión que vivió el pueblo con deportaciones, presos políticos, desaparecidos, torturados y muertes afectó también al sector religioso? ¿Por qué ocho años después, frente a otras elecciones, vuelve a aparecer en los documentos lo relativo con ese aspecto de “lo político”?

El P. Juan Arbona[94] nos relata su participación directa ante la injusticia del allanamiento y apresamiento de un joven de su parroquia en Santiago de los Caballeros. No descansó hasta conseguir que lo dejaran libre. Lo usual en esos años era que en la cárcel tras las muchas torturas el preso desapareciera o lo soltaban un par de días antes de alguna manifestación popular de protesta para eliminarlo a raíz de ella.

Ante la situación de violencia que se vivía en esos años, sacerdotes y religiosos de la Línea Noroeste la denuncian y califican de ‘violencia institucionalizada’.[95] Fueron capaces, en su momento, de hacer denuncias responsables indicando incluso, en uno de esos muchos casos, el nombre del General de la Policía Nacional, que estaba violentando los Derechos Humanos en la zona.

Se organizaron jornadas de reflexión política ante las elecciones (en las cuales la tónica tanto de charlistas como de oyentes, era la de oposición al partido oficialista, el Partido Reformista del Presidente Joaquín Balaguer, en el poder desde el año 1966), se prepararon homilías en conjunto para responder a la propaganda del Partido Oficial que presentaba a su líder como el “dador de la paz”.[96]

Parece que en las reuniones se acostumbraba comentar los acontecimientos políticos, los hechos más renombrados, los que más directamente afectaban la zona en que cada uno trabajaba: “Ayer se celebraron elecciones generales en nuestra República, en un clima de orden y madurez inesperados. Pero esta mañana, a las 4:00 a.m., cuando se contaba el triunfo del Partido de Oposición (P.R.D.) los militares ocuparon la Junta Central Electoral y suspendieron el conteo. La gente ha reaccionado con asombro, perplejidad y miedo. ¿Qué pasará? Estos hechos han marcado profundamente nuestra reunión de hoy. La mayor parte del tiempo se ha pasado comentando los sucesos políticos”[97]

En innumerables ocasiones se dirigen directamente al Presidente de la República exigiéndole solución a los problemas. De una forma directa en algún acto público o a través de la prensa escrita,[98]medio que también usan para atacarlo directamente cuando el momento lo amerita.

5. Consecuencias de la opción por los traspasados.

A lo largo de la exposición del presente capítulo han ido apareciendo simultáneamente las consecuencias lógicas derivadas de una opción por determinado sector de la sociedad, ahora no pretendemos agregar muchos elementos nuevos ni muy distintos a los que ya hemos visto.

Apresamientos, difamaciones, incomprensiones, huelgas de hambre, engaños, injurias, sometimientos con acusaciones de “asociación de malhechores”, etc. han estado a la orden del día desde un principio.

Otro elemento con el que han tenido que contar desde el primer momento también es con la oposición de la mayoría de los funcionarios gubernamentales, quienes intentan impedir, con su poder político, todo avance y toda adquisición que pueda ir en mejoramiento y desarrollo de la gente. De igual modo se ha tenido que contar con la oposición de los poderosos, terratenientes, molineros, industriales. Y, por supuesto, la “Justicia” también se ha vuelto, en todo el proceso, enemiga de los agricultores, quienes parece que nunca tienen la razón.[99]

Constatamos en la lectura de los documentos que en su actuación los Misioneros no se han movido por apasionamiento ni deseos de enfrentamientos tontos e insignificantes. Ha primado siempre la defensa de la verdad y la justicia, el interés de concienciar en torno a la realidad que viven en cada momento.[100] Y ha sido precisamente este interés el que ha motivado que siempre estén haciendo análisis serio y profundo de la realidad en sus distintos niveles: social, eclesial y congregacional.[101]

Todo esto porque es necesario saber para qué mundo y para qué Iglesia se trabaja con la finalidad de que la respuesta sea objetiva, para que se responda a necesidades concretas de la comunidad con la que se trabaja.[102]

Las consecuencias se hicieron graves en momentos determinados de la historia llegándose a la expulsión de centros docentes e incluso del país.

5.1 Excluido de la labor docente

(Nota del Boletín Info: No se puede negar la pérdida de confianza sufrida por varios congregantes que se dedicaban a la docencia: FG excluido de la Universidad Católica Madre y Maestra; el Centro Teológico del Caribe, que gestionábamos en Santiago de los Caballeros, junto con los Misioneros del Sagrado Corazón, fue cerrado por la jerarquía;  JR, con todo el Equipo directivo, cesado en el Centro Catequético de Pontón, y un folleto suyo del Proyecto Puebla para el Pueblo fue retirado de circulación y reeditado con censura; MS, tras trece años de docencia, fue prohibido en el Seminario Diocesano, en la Universidad Católica de Santo Domingo y en la Universidad de los dominicos y tuvo que pasar a Puerto Rico… Después de ampliar en esta nota el texto del autor -con lo que aportamos más argumentos a la veracidad de su discurso-, nuestro Boletín deja datos más precisos –que podrían reabrir viejas heridas- a la consulta de la tesina completa del autor que esperamos se publique en fecha no lejana).

Es bueno saber que Manuel Soler Palá perteneció al grupo Amerindia, especialmente activo durante el año del V Centenario de la Evangelización a raíz de la IV Asamblea del Episcopado Latinoamericano en Santo Domingo en octubre del 1992[103]. Dicho grupo estaba marcado por la teología de la liberación y en él había hombres de renombre como Ronaldo Muñoz, Pablo Richard, Comblín y otros. Manuel Soler Palá representaba a la República Dominicana y dado que era necesaria una comunicación fluida, él produciría lo que fuera necesario de cara a la reflexión y a los medios de comunicación.

Terminada la IV Asamblea del CELAM escribió varias crónicas a España (FOC NOU), a una revista chilena, a “Amigo del Hogar”, revista dominicana y en el periódico “El Siglo”, también dominicano.

Siempre escribió en tono crítico, pero sin falsear las situaciones, mas las actividades del grupo Amerindia, en especial sus ruedas de prensa, cayeron mal en la jerarquía eclesiástica de República Dominicana y la prensa conservadora se hizo amplio e indignado eco de sus actividades.

5.2 Expulsado del país.

El P. Santos Ganuza, Misionero de los Sagrados Corazones, llegó casi de sorpresa a Santo Domingo el 26 de octubre del 1954. Había salido del puerto de Barcelona dieciséis días antes.

No bien había cumplido ocho meses de haber llegado cuando comenzó a tener problemas con la dictadura que padecía la República por haberse negado a celebrar una misa por la salud del Generalísimo Rafael Leonidas Trujillo Molina.[104]

Comenzó trabajando en Santiago Rodríguez, pero poco tiempo después fue trasladado a la ciudad de Montecristi, zona muy concientizada debido, tal vez, a que su economía estaba bajando sobre todo por razones políticas con la dictadura de Trujillo. Esto, entre otras razones porque la pesca, una de las principales fuentes de ingreso de la población, se cerró porque Trujillo había puesto una finca de vacas y el pescado le hacía competencia a la venta de carne. Fue cerrando las pescaderías bajo pena de fusilar a quien saliese a pescar. Por otra parte, las salinas también corrieron igual suerte, pues para favorecer otras salinas del gobierno cerraron la de Montecristi. Todo esto creó un malestar muy profundo y una adversión contra el gobierno. Adversión que se reprimía con muchas matanzas, ajusticiamientos sin juicio, desapariciones, etc.

El gobierno de Trujillo quería ganarse a la Iglesia y quería mostrar que la Iglesia estaba de su parte, y a cada fiesta Nacional obligaba a tener actos religiosos a los que tenían que ir todas las autoridades civiles y todos los asalariados del Gobierno y el sacerdote tenía que hablar a favor del Gobierno. Santos Ganuza se opuso y alegó que tenía sus razones.

En una ocasión fueron para que pusiese el cuadro de Trujillo en el altar, para salvarse de ello les dijo que en el altar sólo se ponen las figuras de los muertos.

Entonces Trujillo quiso ir a Montecristi para obligarlo a hacer la celebración religiosa. Y así las cosas Santos Ganuza comunicó a las autoridades provinciales que si Trujillo iba a Montecristi él no estaría en la ciudad. Y claro, esto a ellos le supo muy mal, entonces fue cuando lo llamaron a la Capital y lo interrogaron a ver por qué se oponía a hacer actos a favor del Gobierno, a favor del presidente cuando en otras parroquias lo hacían.

Santos recuerda que les dijo: “traedme el diario de hoy”, ‘El Caribe’, y ahí había un artículo en que acusaban a los sacerdotes de que tenían hijos con las monjas y que los enterraban en el presbiterio. Entonces él les dijo: “Id a cavar a ver si halláis los cadáveres que los sacerdotes han tenido con las monjas, cosas absurdas”. Y agregó: “Yo voy a hacer un acto religioso y junto a ese artículo que está contra la Iglesia acusándola indignamente váis a poner el mío con toda solemnidad. En el mismo diario yo no podré salir”. Les dijeron: “pero es que los diarios son libres”. Y Santos contestó: “son libres para decir la verdad, pero no para decir mentiras. Yo no puedo hacer un acto público para ponerme de acuerdo con un gobierno que está persiguiendo a la Iglesia”.

Les dijeron: “¿Sabe usted a lo que se expone?” Les dijo: “Sí. Yo soy extranjero. Ustedes pueden escoger tres líneas: me pueden deportar, me pueden hacer desaparecer o me pueden dejar tal como estoy. Ustedes escojan lo que quieran, yo ya he escogido mi línea, no cambio”.

Querían hacerlo desaparecer, provocar un accidente. Varias personas de Montecristi le advirtieron que estaba en peligro.

Mons. Polanco Brito, para entonces Obispo de la Diócesis de Santiago, que abarcaba también la Línea Noroeste, le llamó un par de veces hablándole de prudencia. Un día Santos le respondió: “Déjenos a nosotros los sacerdotes, sobre todo los extranjeros, porque si cometemos algún error, usted como obispo lo puede corregir diciendo ‘ha sido un error de un extranjero que no conoce las cosas’, pero si es usted el que comete el error, usted no tiene excusa, déjenos a nosotros”.

Después de muchos peligros e intentos fallidos por hacerlo desaparecer, dos días después de la Pascua del 1961, encontró un comunicado que le decía: “Veinticuatro horas para dejar el país”. El, muy tranquilo cogió el carro –coche- y se fue inmediatamente a comunicarlo al P. Jaime Real, que era el superior y residía en Santiago Rodríguez. Después se fue al Obispo y mientras tanto se pasaron las 24 horas. Volvió a Monte Cristi. Cuando llegó le esperaba una pareja de policías en la puerta que les dijeron: “¿No ha recibido un comunicado?”. “Sí”, le dijo. Les dijeron: “Pues bien, usted no ha cumplido”. Le dijo: “ He ido a comunicar a mis superiores, yo no podía dejar el país sin comunicárselo y ahora vengo”. Entonces contestaron: “Pues venga con nosotros”. Les dijo: “¿No me dan tiempo para coger algo de mi cuarto, no me voy a ir así?”. Les dijeron: “Diez minutos. Aquí esperamos”. Entonces cogió cuatro cosas en la maleta y se fue. Lo llevaron a Santo Domingo, allí buscó al P. Javier Urtasun M. SS. CC. con quien fue al Banco a cambiar pesos por dólares les dijeron: “espere un momento”. Al cabo de ese momento volvieron y le dijeron: “no hay dinero para usted”. Entonces el P. Javier le dio los dólares que él tenía.

Salieron del aeropuerto de noche hacia España vía Brasil, pero como dos policías vestidos de civil le acompañaban decidió escaparse en la escala que harían, cosa que logró gracias a la ayuda de la policía brasileña a quien le comunicó el problema y el temor de que esos policías lo mataran.[105]

Las vicisitudes del viaje son muchas y contar todos los detalles no es necesario en este momento. Bástennos los párrafos anteriores para hacernos una idea. Nos interesa sí destacar algunas palabras de sus cartas a raíz de la expulsión. No con ánimo de hacer un análisis de las mismas, sino para que quede constancia de este hecho importante en la historia de los Misioneros en República Dominicana.

Así escribía Santos al Superior General de aquel momento: “Reverendísimo Padre: aquí me tienes en Brasil, en Río de Janeiro. Lo primero que le digo es que no se asuste, que estoy bien, gracias a Dios, y que los demás congregantes en la República Dominicana están sin novedad.

El día 8, a la una de la mañana fui expulsado de la República Dominicana en un recrudecimiento más de la persecución del Estado contra la Iglesia.

La persecución contra la Iglesia aumenta cada día en intensidad y violencia. Dos obispos se han pronunciado claramente en contra de la actuación del Gobierno, haciendo leer en todas sus iglesias sendas circulares de protesta contra el actual estado de cosas. Monseñor Panal, obispo de La Vega, hizo algo parecido a lo de San Ambrosio en un acto religioso al que asistió el Generalísimo Trujillo, exponiéndole públicamente las quejas que él y su pueblo tenían.

Han empezado los actos de terrorismo contra la Iglesia: quemaron las puertas de la Catedral de San Juan, echaron dos bombas en la Catedral de Santiago, durante la ceremonia del Sábado Santo, profanaron el sagrario de otra iglesia.

También en mi parroquia quisieron hacer algunos desmanes. El Sábado Santo un grupo de muchachos, mandados por las autoridades, hicieron un “judas” y se fueron a quemarlo delante de la iglesia intentando repetidas veces entrar en la iglesia para hacer desorden, y así tuve que poner un grupo de hombres para defender la puerta. Mandé varias veces aviso a las autoridades y todo fue inútil. Como el desorden iba en aumento y no había manera de entendernos en la iglesia, ni aun haciendo uso del potente equipo de altavoces, me vi en la obligación de echar en cara a las autoridades lo que estaba ocurriendo y ésta fue la primera causa que alegaron para mi expulsión, pero no era esa la verdadera causa; ya hacía más de un año que venían detrás de mi. Repetidas veces las autoridades habían dicho que me tenían que fusilar, que me tenían que matar, que me tenían que liquidar...algunas veces parece que intentaron algo, pero no llegaron a hacer nada porque yo, prevenido, nunca salía solo a los campos.

Hace unos ocho meses tuve que comparecer en la Secretaría de Interior y Cultos a rendir informes de mi actuación. Allí se pudieron convencer que mi actuación era firme sí, pero ajena a toda política...

El día 6 de este mes, me llamaron a la Secretaría de Inmigración y me comunicaron mi expulsión del país. “por haberse proferido en palabras injuriosas contra las autoridades locales”.

La semana pasada echaron dos bombas a los comercios de dos hermanos del señor obispo destruyéndolos completamente, sin más delito que ser hermanos del obispo.

Después de saber cierta la noticia de mi expulsión solo estuve una hora en Montecristi.

Estoy en Río de Janeiro porque me obligaron a la fuerza a seguir esta ruta...He suspendido el viaje en espera de que me den destino[...] con ese billete puedo ir a Puerto Rico[...] con el mismo billete puedo ir a Venezuela y ver de empezar con otro, dicha fundación. También puedo quedarme por aquí[...] y en Brasilia, la Capital, que está sin clero ver de preparar alguna fundación.”[106]

El P. Santos Ganuza terminaría en Puerto Rico, desde donde, a la muerte de Trujillo ocurrida el 30 de mayo del 1961, pasaría nuevamente a la República Dominicana, una vez que la familia del dictador saliera del País. Unos años después, sería llamado por la Congregación a fundar nuestra primera Comunidad Religiosa en Rwanda, África.

Volvió a República Dominicana en octubre del 1983 para participar en unas reuniones especiales de congregantes del Tercer Mundo. En aquella ocasión diría:

“En Rwanda nos encontramos atados a la hora de favorecer las vocaciones a la Congregación. No cualquier aspirante tiene la oportunidad de estudiar. El Estado es quien decide en ese punto a través de becas e internados. Ni aun pagando se puede obviar la situación.

Por ese motivo y porque en cualquier momento podría darse un estallido en la soterrada lucha de razas sería muy interesante fundar en el país vecino del Zaire donde podrían solucionarse tales inconvenientes”.[107]

Este estallido o guerra civil en Rwanda anunciada por el P. Santos Ganuza en el 1983 se daría una década más tarde y él se iba a encontrar precisamente en el centro de una lucha a muerte entre dos etnias. Seis años después de las grandes matanzas del 1994, ya sin poder regresar a Rwanda, porque peligra su vida, dirá en una entrevista: “Fui muchos años rector de una parroquia, en el Este del país. En el 1994 llegaron los interahamwe y mataron a unos 1,000 tutsis que se habían refugiado en la iglesia, sin que yo pudiera hacer nada para evitarlo. Poco días después, llegaron los militares tutsis y mataron a 10,000 hutus. Las televisiones occidentales proyectaron las imágenes de estos hutus asesinados en mi parroquia, identificándolos como a tutsis.”[108]

Con valentía sigue denunciando la manipulación de los medios de comunicación occidentales (no fueron tutsis los diez mil muertos, sino hutus, que son la etnia más débil y que no dispone del poder), la manipulación de la etnia fuerte y de los intereses internacionales que ha habido detrás de la lucha interna en Rwanda.

Hoy día, el P. Santos se encuentra trabajando en Camerún, lugar en el que la Congregación de Misioneros de los Sagrados Corazones fundó una Comunidad haciendo caso a los sabios consejos del P. Santos Ganuza. Allí, y en otros lugares, estudian los jóvenes congregantes provenientes de Rwanda.

6. Postura y visión crítica.

Es evidente que una postura y visión crítica de la realidad y de la vida interna de la Iglesia aparecen en el desarrollo de este capítulo. En éste apartado queremos simplemente resaltar algunos aspectos que han aparecido, textos que nos parece importante conservar para la posteridad.

En ese sentido destacamos en primer lugar la reflexión del P. Francisco Gayá a mediado de la década de los setenta, cuando la Iglesia Dominicana se regocijaba con el nombramiento de un nuevo Cardenal: “Y pensar que pasó el Vaticano II y que ha pasado Medellín[...] sí, pasaron. Y, porque pasaron ya, hemos vuelto a lo de antes. “Príncipe de la Iglesia y siervo de los pobres”. Y estamos en Latinoamérica. Y hablamos de la “Iglesia de los pobres”. Y precisamente cuando esto escribo, me llega la circular del obispado invitando para la recepción que se le tendrá al Sr. Cardenal en Santiago de los Caballeros. Recibiremos invitación especial. Hay un comité encargado del buffet. A él hay que acudir con “clergyman” o sotana. O “al máximo con camisa manga larga con cuellito.

Y todo esto se vuelve mortificante y cruel cuando se oye que el nuevo obispo electo de Barahona ha ido a U. S. A. para comprar sus “aperos” episcopales[...]”[109]

Indudablemente que hay una distancia notable entre la manera de pensar y actuar de los Misioneros y parte de la jerarquía eclesiástica de ese momento. Decimos parte porque nos consta que algunos obispos son más del pueblo y viven más al estilo de la gente sencilla. Lo que nos hace pensar que no todo está perdido en nuestra Iglesia Jerárquica, hay muchos elementos y valores dignos de elogio y que pueden ser recuperados para el bien de la misma Iglesia, de la feligresía.

En una entrevista realizada recientemente al P. Francisco Gayá se le preguntó ¿cuáles aspectos habría que mejorar en nuestra Iglesia actual en República Dominicana? El P. Francisco afirmó que hay que mejorar el aspecto de ‘gobierno’ y convertirlo en servicio; además, hay que mejorar las relaciones entre obispos y clero, y a éste hay que darle más participación, de tal manera que en las decisiones, escritos pastorales, etc. se le tome en cuenta. Hay que dar -nos decía- más participación a los laicos y formarles para que participen no sólo en las cuestiones de Iglesia, sino en las instituciones políticas del país. Los obispos tienen que cambiar la imagen que ofrecen, ya que aparecen más bien como funcionarios que como pastores.[110]

El P. Jaime Reynés, bajo el título: “El Evangelio ¿es subversivo?” escribía en el 1981: “Es verdad que la Iglesia tiene una misión pastoral. En este sentido está por encima de todas las políticas. Pero la Iglesia no es neutral. Ha tomado “una opción preferente por los pobres. En este sentido va a las raíces de toda política.

La Iglesia debe ser radical: Predicar una conversión que llegue hasta las raíces profundas del corazón y cambie las estructuras.

El evangelio de Jesús sub-vierte todos los valores establecidos. ¡Felices los pobres! ¡ ay de los ricos!

El evangelio de Jesús nos tiene que poner patas arriba. Ninguno puede quedar indiferente ante su mensaje: ‘Miren, este está puesto para que todos en Israel caigan o se levanten: será una bandera discutida’ (Lc 2, 34)

Sin duda falta mucho por hacer para que la Iglesia se muestre tan radical y subversiva como fue el Maestro. El ‘cuco’ del marxismo impide a muchos enfrentar la realidad de un sistema capitalista claramente pecaminoso”[111]

Este texto publicado en una revista católica de circulación nacional, tal vez la mejor y de más tirada del país, es suficientemente claro como para percibir que hay una toma de postura bien definida a favor de un cambio en la manera de pensar y actuar como Iglesia. El P. Jaime Reynés, junto con el P. Manuel Soler –ambos Misioneros de los Sagrados Corazones- han sido, en República Dominicana, los que más se han dedicado a la noble tarea de escribir. Y en sus distintas publicaciones que van desde la simple prensa escrita (periódicos y revistas) hasta las publicaciones de varias obras, han dejado suficientemente clara cuál es la línea por la que se han movido como religiosos, cuál es la postura y la visión ante la realidad socio-político y eclesial.

Como el anterior –hablándonos de la teología oficial y la teología popular- también el siguiente texto del P. Jaime es indicativo de lo que acabamos de afirmar:

 “Hay un lenguaje de la razón y otro del corazón. Hay culturas del entendimiento, que razonan y sistematizan la revelación, y hay culturas del sentimiento, que sienten a Dios.

En las culturas desarrolladas las élites hacen Teología Oficial para iniciados. Teólogos que se han preparado durante largos años en las mejores universidades de Europa y USA, que leen la Biblia en los textos originales, usan sofisticados métodos de investigación y publican libros carísimos. Los hay que, aislados en sus bibliotecas, siguen discutiendo el sexo de los ángeles y a ver si los indios tienen alma..., sin llegar a aclararse. Otros muchos han abierto su ventana y se esfuerzan por responder las preguntas importantes que se hace la gente... A menudo sufren porque su discurso teológico no acaba de llegar al pueblo, que no entiende gran cosa de las encíclicas y pastorales, de muchas homilías e incluso de algunos catecismos.

En las culturas de los pobres el pueblo hace también su Teología Popular, pero los bonzos oficiales arrugan la nariz y no les reconocen su cultura ni su teología. La mayor parte son gente analfabeta o casi. Muchas amas de casa, campesinos, empleados, obreros de Zona Franca, hasta chiriperos y jóvenes estudiantes... Gente que da más importancia a la vida que a la teoría, al sentimiento y a la convicción que a los argumentos escolásticos, al anuncio que a la catequesis sistemática. Su Biblia está manchada de lluvia y sudor grueso; firmada por amigos que conocieron en un cursillo. Se expresan en un idioma limitado, con algunas eses de más o de menos, y usando palabras extraviadas. Leen la Biblia en la vida diaria. Conocen bastantes textos de memoria, que citan a tiempo y a destiempo. Cargan mascotas con dos o tres frases apuntadas, compran folletitos y algunas revistas y hojas parroquiales que sean baratas. Luego los niños se las botan y jamás aparecen cuando se necesitan.

Cuando se reúnen en grupo, organizan celebraciones llenas de contenido, con sociodramas improvisados que describen la vida de la comunidad. Inventan signos expresivos y componen canciones que son coreadas con palmas.

Son dos maneras de hablar de Dios, dos clases de Teología complementarias. La Teología Oficial es obra sobre todo de ambientes clericales. La Teología Popular es la Teología de los que no hacen Teología.

A la Teología Popular los teólogos de profesión y los clérigos en general nos hemos de acercar con los pies descalzos. Es una teología menor, hecha por aquellos menores de quien se proclamaba hermano san Francisco de Asís. La Teología Oficial tiene muchos reparos a que el pueblo haga su Teología. Tal vez no nos damos cuenta de que está emparentada con algunas páginas sapienciales y de resistencia de la Biblia. Que ella es la que justifica nuestra Teología y nuestro ministerio, pues mantiene la esperanza de que vale la pena seguir hablando de Dios, si es verdad que el pueblo toma la palabra y la liberación es posible”[112]     

En el año 1993 la Parroquia de Fátima comenzó una sección radial cada viernes. Su nombre era: “La Iglesia del Pueblo Crucificado”. Las que siguen fueron las palabras introductorias del primer programa: “¡Buenas tardes! La Parroquia de Fátima, en el Ejido, Santiago, les dirigirá todos los viernes, a partir de hoy, un breve mensaje en un espacio cedido gentilmente por CONVIVENCIA en Radio Acción.

Las tardes de los viernes nos recuerdan a todos los cristianos la hora de la crucifixión de Jesús. Nuestro espacio de los viernes llevará por nombre “La Iglesia del Pueblo Crucificado” porque pretende ser una expresión de compasión y de solidaridad con este pueblo dominicano crucificado en la cruz de la miseria, de la falta de todo, del hambre y la violencia[...]

Las tardes de los viernes nos preparan también para la Gran Fiesta de Pascua, que es la Resurrección. Nuestro mensaje llevará semanalmente unos gramos de esperanza para todos los que sufren”[113].

Nos parece que es bastante clara la postura y la visión desde la que se está hablando. Las alusiones son muy directas: ‘las tardes de los viernes nos recuerdan a todos los cristianos la hora de la crucifixión de Jesús’. Para los oyentes, cristianos o no cristianos era fácil darse cuenta que se está refiriendo a la situación que está viviendo el pueblo en esos momentos. El mismo título: ‘La Iglesia del Pueblo Crucificado’ alude a esa situación y por ello pretende ser una expresión de compasión y de solidaridad con ese pueblo dominicano crucificado en la cruz de la miseria, de la falta de todo, del hambre y la violencia. Sin embargo, no se quedará en una reflexión pesimista de la realidad, sino que semanalmente llevará unos gramos de esperanza para todos los que sufren, porque la resurrección es parte intrínseca del mismo crucificado.

Como se ve, los distintos textos que hemos seleccionado nos presentan con bastante sencillez y claridad la opción, la toma de postura, la visión crítica con la que han vivido los Misioneros de los Sagrados Corazones su trabajo en la República Dominicana.

 


[1] Es evidente la influencia de la Teología de la Liberación y la participación directa de los Misioneros en cursos de renovación pastoral en distintos lugares de América Latina: Colombia, México, Guatemala, etc. en donde los profesores solían ser Gustavo Gutiérrez, J. Marins, Segundo Galilea, Enrique Dussel, Leonardo Boff, etc.

[2] Libro de Visitas... págs. 53-55: “La recomendación de una lectura y meditación asidua de los documentos conciliares y la aceptación generosa y cordial del nuevo espíritu son un imperativo de primera urgencia en esta acta de visita. Recomendamos una pronta modernización en la lectura y en la predicación.”.

[3] Jn 19, 34: “sin embargo, uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza, y salió inmediatamente sangre y agua”.

[4] Lc 2, 35: “mientras que a ti una espada te traspasará el corazón... ”

[5] Manuel SOLER PALA, Vocabulario de los Misioneros de los Sagrados Corazones. Breve e Ilustrado, Cuadernos Muraho Nº 5, Santo Domingo, República Dominicana, 1992, pág. 7, Segunda Edición.

[6] R82, pág. 37.

[7] Manuel SOLER PALA, Vocabulario... pág. 7.

[8] R82, pág. 38.

[9] Ib. pág. 37-38.

[10] Jaime REYNÉS MATAS, Espiritualidad de los Traspasados, en: Manuel SOLER, (y otros), “Contemplar al que Traspasaron. Teología y praxis desde el corazón”, Editado por Amigo del Hogar, Santo Domingo, 1990, pág. 157.

[11] Puebla Nºs. 17 y 414. *

[12] Jaime REYNÉS MATAS, Espiritualidad de los Traspasados, en: Manuel SOLER, (y otros), “Contemplar..”. pág. 160.

[13] Ib., pág. 162: citando a J. Miguez Bonino, Compromiso Cristiano ante el sufrimiento, CHRISTUS 573-574 (1984) 36. (Cf. Carlos Mesters, La misión del pueblo que sufre, Paulinas, Madrid, 1986. Es un estudio muy interesante en la línea del sufrimiento del pueblo aplicado a la situación del pueblo de Israel en el destierro de Babilonia).

[14] Puebla 466 (Ver también el Nº y 448)

[15] Jaime REYNÉS MATAS, Espiritualidad de los Traspasados, en: Manuel SOLER, (y otros), “Contemplar...” pág. 200-201: citando a: Oscar Romero, ¡Cese la represión! Madrid, 1980, pág. 114: “El pueblo perseguido de que hablaban y daban testimonio los mártires: ‘La verdadera persecución se ha dirigido al pueblo pobre, que es hoy el cuerpo de Cristo en la historia...Y por esta razón, cuando la Iglesia se ha organizado y unificado recogiendo las esperanzas y las angustias de los pobres, ha corrido la misma suerte de Jesús y de los pobres: la persecución”.

[16] Jaime REYNÉS MATAS, ib., pág. 215.

[17] Jaime REYNÉS MATAS, ib., pág. 216: siguiendo a Jon SOBRINO, Liberación con espíritu. Apuntes para una nueva espiritualidad, Sal Térrea, Santander, 1985. *

[18] Jaime REYNÉS MATAS, ib., pág. 220: citando a Mons. Romero en su escrito durante el retiro espiritual en que participó un mes antes de ser asesinado, en la última página de su diario: “Me cuesta aceptar una muerte violenta que en estas circunstancias es muy posible...Hemos llegado a las meditaciones del Reino de Dios y del seguimiento de Cristo. Aún ‘contra mi sensualidad y contra mi amor carnal y humano’ hago mi oblación...Así concreto mi consagración al Corazón de Jesús que fue siempre fuente de inspiración y alegría cristiana en mi vida. Así también pongo bajo su providencia amorosa toda mi vida y acepto con fe en El mi muerte por más difícil que sea”.

[19] Jaime REYNÉS MATAS, ib. Pág. 222: citando a T. BORGE, Envío, I. C. 37-40: “Las esperanzas nos vienen de las ganas de vivir, de la convicción de que las máquinas y el canto de los ruiseñores están al servicio del hombre. De nuestro amor a la libertad, de nuestro olfato para salir del laberinto y arribar, algún día, a la tierra de las auroras sensatas...Somos optimistas, herederos de estirpes feroces y dulces. Somos pobres y lo seguiremos siendo por mucho tiempo. Algún día, gracias a Dios, dejaremos de ser pobres, aunque, gracias a Dios, nunca seremos ricos. Y si los somos, será en sabiduría, en virtudes. Podemos dejar de ser pobres, podemos dejar de ser ricos, para entonces ser iguales. Nosotros, los habitantes del volcán y el olvido, de los cafetales y las grandes metáforas, los desnutridos pero rebeldes habitantes del Tercer Mundo, somos optimistas incurables, mantenemos vivas nuestras esperanzas”.

[20] Evaluación de la Experiencia de Dios. Evaluación de la Delegación del Caribe (Capítulo General XIII, 1981), en: “Vinculum” Nº 138 Año XLIV (1981) 52.

[21] Libro de Actas y Crónicas de la Casa de Santiago Rodríguez, 1954-1957, pág. 16: “Boda en el Guanal de José Antonio Santos... Le acompaña el Hermano Facundo. Llueve torrencialmente y por más que intentan no pueden pasar el río y tienen que pasar la noche en el bohío de D. Elidio Castro. Pidieron algo para cenar y no tuvieron absolutamente nada, ni casabe. Entonces el P. Juan Horrach sacando un poco de miel que le habían dado en la boda la repartió entre todos: ocho hijos, los papás y dos hombres más que como el padre allí se habían refugiado. Durmieron sentados en unas sillas, sin sitio para alargar las piernas”. Este hecho ocurrió el 26 de abril del 1954.

[22] Crónica de la Casa de Montecristi, 1954-1958, págs. 18 y 28.

[23] Libro de Crónica de la Casa de Santiago Rodríguez, 1958 – 1967, págs. 25, 84 y 91.

[24] Jaime REYNÉS MATAS, Diario parroquia de Nuestra Señora de Fátima, en: “Informaciones del Caribe” Nº 14 Año VII (1978) 15: “Miércoles, 1 de Febrero. Subo al Níspero con Martina, una monjita carmelita que organiza el dispensario médico. Hablo un poco duro a Tinto, el catequista encargado de la comunidad, porque no compran ni una funda de cemento si yo no lo pago. Después me trago las palabras. Veo que en su pequeño comercio sólo tiene una docena de botellas de refresco llenas de polvo. La ha cerrado hasta que no tenga dinero para abastecerla. Y éste es el sustento cotidiano de su familia de diez personas. En el campo se están viviendo tiempos muy duros.”

[25] Acta de la Reunión de congregantes de República Dominicana, Monte Cristi, abril 29/30 del 1985, en: “Actas de la Delegación del Caribe, 17 octubre 1983-13 noviembre del 1987”, pág. 68

[26] Manuel SOLER PALA, Informe del Delegado a la Asamblea del Caribe, Santo Domingo, 12 noviembre 1987, en: “Actas de la Delegación...” ib., pág. 123: “En República Dominicana vivimos la pobreza un poco por devoción y otro poco por obligación. La situación económica nos presiona. De todos modos la entendemos sobre todo como comunión con el pueblo en el cual y para el cual trabajamos”.

[27] Manuel SOLER PALA, Presentación, en: “Nexo” Nº 18 Año IV (1992) 2: “Los viajes clandestinos en maltrechas barquitas a Puerto Rico se prestan a unas urgentes reflexiones de fondo. No vamos a hacerlas aquí, ciertamente. Sólo queremos dejar constancia de que la gente se va por algún motivo. La mayoría de los que escapan no es por mero capricho, por amor a la aventura o porque alguien le haya calentado las entendederas. Es muy triste salir porque en el país no se halla la salud, ni la vivienda, ni un futuro digno. Es un drama de enormes proporciones el de acabar presos y deportados o náufragos y convertidos en alimento de tiburones[...]”.

[28] Jaime REYNÉS MATAS, La espada en el costado. Mirarán al que traspasaron, en: Manuel SOLER PALA, (y otros), “Contemplar al que traspasaron..”,  pág. 204. Citando a: J. LOIS, Teología de la Liberación. Opción por los pobres (TLOP). IEPALA. Madrid, 1986, págs. 386-387.

[29] Jaime REYNÉS MATAS, La espada en el costado. Mirarán al que traspasaron, en: Manuel SOLER PALÁ, (y otros), “Contemplar al que traspasaron...” pág. 204, citando a: Historia de las Indias L. III, cap. 138. BAE. Madrid, 1958, II, pág. 356.

[30] SOLER, Manuel... o. c. pág. 205, citando a: J. SOBRINO, Jesús en América Latina, Sal Térrae. Santander, págs. 255-256.

[31] Francisco GAYÁ, Servir al Traspasado en los traspasados (Páginas de un Diario campsino),en: Manuel SOLER PALÁ, (y otros), “Contemplar al que traspasaron...” págs. 205-6. Al hablarnos del pueblo traspasado nos dirá que: “Es el pueblo al que la lanza del poder, la opresión y la represión le atraviesa el costado. Caín vuelve a blandir la lanza cuando mata a su hermano. El Faraón, y con él todos los poderosos a costa de los empobrecidos, atraviesan una y otra vez el núcleo vital del pueblo cada vez que lo humillan, lo cargan de deudas e impuestos. El pueblo traspasado, como Jesús que encarnó al Siervo sufriente, conoce por experiencia el desgarrón del hierro que le clavan en el corazón. Ya sean los Herodes ambiciosos y envidiosos o los Pilatos de turno, cobardes e indiferentes. O los fariseos que acechan el lugar más propicio para descargar el golpe mortal sobre quien les estorba” (Cf. Manuel SOLER PALA, Pueblo traspasado, en: Cuadernos Muraho, Nº 5 (1890) 13).

[32] Carta del Superior General, Pedro María AZNÁREZ, a Mons. Tomás Abreu Herrera, Obispo de la Diócesis de Mao-Montecristi, del 6 de julio de 1990, en: AMSSCC Tomus IX (Januarius-december 1990) 59, fascículo 76: “El servicio a la Diócesis lo seguimos prestando con gozo y generosidad desde la parroquia San Fernando de Montecristi, desde los Almácigos y desde el campo social”.

[33] P. Javier URTASUN, Consejero de la Delegación (y otros), Comunicado Público, en: AMSSCC Tomus VI (julio 1969-julio 1975) 162-3, fascículo 41: “La República Dominicana vive una ‘situación de violencia institucionalizada’, donde la injusticia y la violencia a los más elementales derechos humanos se ha convertido en justicia y ley. Esta situación ha sometido nuestro país a un estado de zozobra y angustia. Esto no es humano ni cristiano. A la Congregación de Misioneros de los Sagrados Corazones le ha tocado vivir esta situación con el pueblo dominicano, cuando nuestro Superior el P. Francisco Gayá fue detenido el día 25 de octubre en Guayubín e incomunicado por cuatro horas, acusado de “extranjero que viene al país a adiestrar la juventud y convertirla al comunismo”. Fue amenazado con ser deportado del país y moralmente pisoteado por las palabras vulgares que el teniente Orbito Medina y el cabo le dijeron. Queremos repudiar públicamente la situación que vive nuestro país y el trato injusto e ilegal que se le dio a nuestro Superior Padre Francisco Gayá. También queremos señalar que ser extranjero no es un pecado. Es verdad que nuestra Congregación, que tiene 20 años en el país, hasta hace poco estaba formada por “extranjeros” pero nosotros nos consideramos ser de aquí, ser dominicanos y correr el riesgo del pueblo pobre. Por esto nuestra Congregación está abierta a los dominicanos. Creemos que nuestra misión es vivir nuestra vida religiosa testificando con nuestras vidas la fe en el Señor y siendo “voz de los que no tienen voz”. Con esto queremos renunciar a todos los privilegios para ser, sufrir y denunciar como lo hace el pueblo. Para ello no queremos estar amparados por ninguna ley de privilegio y que nos separe del pueblo. Nosotros: Sacerdotes, Estudiantes, Novicios y Pre-Novicios de la Congregación de Misioneros de los Sagrados Corazones DENUNCIAMOS el atropello a la dignidad humana y ahora el atropello a la dignidad humana y sacerdotal del P. Francisco. EXIGIMOS una reparación pública de las autoridades policiales y una mayor preocupación de los Superiores de la Institución policial para que no se sigan violando los derechos y la vida de los dominicanos. Santiago, R. D. 30 Octubre de 1974.”

[34] Carta del Superior General, P. Rafael Carbonell, a los Hermanos de la República Dominicana. Madrid, 6 noviembre 1974, en: AMSSCC... ib. págs. 164.

[35] Francisco GAYÁ, Montecristi, República Dominicana, 19 junio 1989, en: “Vinculum” Nº 164 Año LII (1989) 26.

[36] Jaime REYNÉS MATAS, [Diario parroquia Nuestra Señora de Fátima, 10 y 12 julio 1976], en: “Informaciones del Caribe” Nº 10 Año V (1976) 22.

[37] Misión, Evaluación de la Delegación del Caribe (Capítulo General XIII, 1981), en: “Vinculum” Nº 138 Año XLIV (1981) 54.

[38] Proyecto Comunitario de los Misioneros de los Sagrados Corazones en República Dominicana ,en: AMSSCC Tomus VII/2 (Iulius 1975-Iulius 1981) 427, fascículos 56-65: “El XII Capítulo General detectó el nacimiento de una nueva conciencia misionera en la Congregación que prefiere a los pobres de todos los pueblos, de modo especial a los pueblos del Tercer Mundo. En República Dominicana este servicio se concretó desde el primer momento entre los campesinos de una de las zonas más marginadas del país: La Línea Noroeste”.

[39] Proyecto Comunitario de los Misioneros de los Sagrados Corazones en República Dominicana ,en: AMSSCC Tomus VII/2 (Iulius 1975-Iulius 1981) 427-8, fascículos 56-65.

[40] Vicente YÁBAR, La celebración de un Aniversario, en: Reinarán Nº 29 Año III (1956) 217-9.

[41] Miguel GARCÍA, 20 Años en República Dominicana, en: “Informaciones del Caribe” Nº 5 Año II (1974) 4.

 

[42] Jesús JORDAN YERA, [Proyectos Sociales], en: “Archivo personal”. Entrevista realizada por Ramón Secundino Ramos Valdez, el 27 de marzo del 2000.

[43] Manganagua es un barrio pobre de Santo Domingo, perteneciente a la Parroquia Santa Rosa de Lima que regentan los Misioneros desde su fundación en los inicios de la década de los setenta.

[44] Es otro sector muy pobre en el que la Congregación de Misioneros tiene su Casa de Formación y regenta la Parroquia de La Altagracia desde su fundación.

 

[45] El Café, La Mina, El Abanico, Loyola, El Palmar, etc. son sectores-barrios dentro del Ensanche La Altagracia.

[46] Miguel MELIÁ MORA, [Proyectos Sociales], en: “Archivo personal”. Entrevista realizada por Ramón Secundino Ramos Valdez, el 11 de marzo del 2000.

[47] Fuente: AG.

[48] Manuel SOLER PALA, Presentación, en: “Nexo” Nº 30 Año VII (1995) 3.

[49] Fuente: AG. Sr. Manuel de Jesús Estrada Medina

Secretario de Estado Administrador General del Instituto de Auxilios y Viviendas. Santo Domingo. De mi respeto y estima: Aunque no tengo la satisfacción de conocerlo personalmente ni usted la desgracia de haberme tratado personalmente acudo a usted con la tranquilidad y confianza de un viejo amigo. Ello es debido a las buenas referencias que tengo acerca de su espíritu humanitario y personal generosidad en todo lo que suponga el impulso y desarrollo de esta dolorida región de Montecristi. Permítame que me presente. Mi nombre es Jesús Alegría y mi misión la de Párroco de San Fernando de esta ciudad. La verdad que mi vida la estoy entregando a impulsar espiritual y socialmente esta querida comunidad noroestana. Después de mucha reflexión y de mucho diálogo con la juventud y con las personas pensantes de nuestro medio veo claramente que la transformación que pretendemos sólo puede ser eficaz y positiva a base de una preparación seria, especialmente de la juventud. Por eso nos hemos lanzado a una aventura maravillosa y enorme: la construcción de una casa de Cursillos y Retiros para los jóvenes de la zona, donde además podrán celebrarse encuentros de reflexión de organización comunitaria, de cooperativismo, formación turística etc. Nos hemos lanzado sin un solo peso. Ya tenemos el terreno, por cierto en un lugar encantador y unos 800 pesos que hemos reunido con algunas actividades. Claro que esto es sólo un granito ya que la obra importa unos 20 mil. Pero Dios nos abrirá camino y conseguiremos que personas influyentes y generosas compartan nuestro mismo entusiasmo. Hoy el Señor nos encamina hasta D. Manuel de Jesús Estrada Medina. El tiene la palabra y la posibilidad de poder hacer más luminosa y feliz a una juventud, a una comunidad y a toda una región. Me dicen que jamás dejó usted de responder a ningún llamado social. Así que a sus órdenes en nombre de Montecristi y del Comité Pro-Construcción de su casa de Cursillos y Retiros. Monte Cristi, República Dominicana, febrero 9 del 1973.

 (Como ésta, conservamos unas 130 cartas escritas entre febrero del 1973 y junio del 1976 a distintas personalidades del país, sin que todas encontraran respuesta ni fueran igualmente acogidas).

[50] Jesús Alegría llegó a la República Dominicana el 14 de octubre del 1956, vino como un Hermano, al año se regresó a España y volvió al país en septiembre del 1972 ya como sacerdote. Desde entonces estuvo en todo momento junto a los integrantes de la Cooperativa de Salineros del Noroeste Incorporada, luchando junto con ellos por sus reivindicaciones y sus derechos a mejorar.

[51] En estos momentos, 1973, el país estaba viviendo un momento muy difícil a nivel político y económico. Gobernaba el Dr. Joaquín Balaguer, en su segundo mandato consecutivo. La juventud pensante había sufrido una persecución política espantosa. Presos políticos, deportaciones, crímenes de Estado, una incertidumbre total en la población.

[52] Homenaje al Padre Jesús Alegría, en: “Informaciones del Caribe” Nº 10 Año V (1976) 41.

[53] Actas y Crónicas de la Casa de Santiago Rodríguez, 24 marzo 1954-19 marzo 1957, pág. 30.

[54] Formación Continua, en: “Informaciones del Caribe” Nº 11 Año V (1976) 9: “Gracias a Dios, parece que hemos tomado en serio este compromiso comunitario. El P. Jaime Roig prepara sus papeles para sustituir al P. Vicente en el Curso Pastoral del CELAM, en Colombia. Los PP. Andrés y Félix están a punto de partir hacia Guatemala para tomar parte en un curso de renovación pastoral de unos dos meses. Profesores: Gustavo Gutiérrez, J. Marins, Segundo Galilea, Enrique Dussel.”. Para inicios de la década de los 80 ya han hecho cursos de formación continua los Padres Vicente Yábar, Jaime Roig, Jesús Ciriza y Antonio Romero, en Medellín; José Alcocer y Daniel de Yzaguirre, en Madrid; Félix Allende y Andrés Amengual, en Guatemala, y Javier Urtasun, Miguel Meliá y Javier Oviedo en México” (Cf. Libro de Actas del Consejo de la Delegación del Caribe y de las Reuniones de los congregantes de República Dominicana, mayo 1980-agosto 1983, pág. 67). Importante es destacar que los Misioneros en República Dominicana dedican al P. Francisco Gayá a tiempo completo al ministerio de promoción como asesor de la Pastoral Social de la Diócesis. (Cf. El ministerio de Promotores sociales, Evaluación de la Delegación del Caribe [Capítulo General XIII, 1981], en: “Vinculum” Nº 138 Año XLIV (1981) 58).

[55] Crónica de la Casa de Santiago Rodríguez, enero 1958-julio 1967, pág. 92: “17-noviembre 1965: Hoy empieza un cursillo de formación agraria para campesinos dirigido por el P. Guzmán”.

[56] José Ramón HOLGUÍN, Actividades del Noviciado, en: “Informaciones del Caribe” Nº 3 Año I (1973) 5: “Nosotros en un continuo esfuerzo por responder a nuestra realidad social, política y estudiantil, y buscando una solución para cada situación concreta que se nos presenta, nos enrolamos en los movimientos que pretenden responder contra las estructuras injustas que nos aplastan y deshumanizan. Por esto también, nosotros trabajamos en el movimiento estudiantil de la Universidad Católica Madre y Maestra, siendo uno de nosotros coordinador del organismo que representa a los estudiantes de la Universidad, el Comité de Trabajo.”

[57] Joan ARBONA, Caminando con los Presidentes de Asamblea, en: “Informaciones del Caribe” Nº 12 Año VI (1977) 29.

[58] Fuente: AG.

[59] Joan ARBONA, Experiencia en la Loma, en: “Informaciones del Caribe” Nº 12 Año VI (1977) 28: “Ustedes ya saben que nuestro trabajo apostólico con los campesinos le estamos dando preeminencia. Con tal motivo estuve en nuestra Comunidad de la Búcara los días 9, 10 y 11 de marzo... Todas las noches tuvimos unas dos horas de reflexión y diálogo. Ha sido una buena experiencia de estar con ellos y de reflexionar sus problemas y sus posibles soluciones. De hacerles reconocer que la solución está en ellos mismos. La necesidad de defenderse y de no dejarse engañar. De trabajar unidos para superarse, progresar y conseguir una comunidad mejor”.

[60] Francisco GAYÁ, Servir al Traspasado en los traspasados. Páginas de un Diario campesino, en: Manuel, SOLER PALÁ, (y otros), “Contemplar al que Traspasaron...”, págs. 255: Nacido en Mallorca, en una familia de larga tradición misionera. Sacerdote en 1953. Llegó a República Dominicana con los nuevos aires conciliares, en enero del 1968. Cambió primero la enseñanza de la historia por la pastoral entre los pobres. Después, la parroquia por la promoción campesina. Se ha ‘enterrado’ entre los campesinos de la Línea Noroeste. No desdeña ganarse el pan trabajando en la construcción o en una factoría arrocera.

[61] R82, pág. 43.

[62] R82, pág. 24, Art. 9: “La caridad hizo de Jesús un hombre totalmente entregado, encarnado hasta las últimas consecuencias[...] Compartió con todos, especialmente con los más pobres y necesitados. Denunció con valentía las injusticias de ricos y poderosos [...] Finalmente ofreció la vida por sus ovejas y nos regaló el Don de su Espíritu[...]”.

[63] El Dr. Joaquín Balaguer, como Presidente de la República, tenía al hombre del campo abandonado, además de que se reprimían las asociaciones y se perseguía a quienes denunciaban las injusticias.

[64] Francisco GAYÁ, Movimiento Campesino [en] República Dominicana, en: “Vinculum” Nº 139 Año XLV (1982) 117-121.

[65] Francisco GAYÁ, A ser sacerdote se aprende todos los días, en: “Vinculum” Nº 180 Año LXI (1998) 16.

[66] Francisco GAYÁ, Montecristi, República Dominicana, 19 junio 1989, en: “Vinculum” Nº 164 Año LII (1989) 27: “Los tiempos que estamos viviendo no son fáciles. Vivir a contrapelo de una sociedad que, a través de una especulación despampanante, sólo busca enriquecerse a costa del trabajo de los pobres, es incómodo. Y el que se atreve a vivir así encuentra enemigos en todas partes. Calumnias, ofensas, malas interpretaciones, persecución, son el pan nuestro de cada día. Conscientes de esta misión, hemos empeñado en esta lucha nuestra vida. Ha sido después de una madura reflexión y oración que la opción por trabajar en La Línea Noroeste se ha plasmado en esta lucha. Y lo estamos haciendo como misionero de los Sagrados Corazones y como sincero sacerdote de la Iglesia de Cristo Liberador. Esa lucha nos ha traído contrariedades. Hemos sido tildados de comunistas y subversivos. Nos han amenazado de muerte. Y en esta lucha lo más doloroso es quizá que no siempre hemos encontrado el apoyo de los ‘pastores’. A veces, incluso, la contradicción y la condena”. Con respecto a la falta de apoyo de los pastores, uno de los últimos acontecimientos ocurridos al P. Francisco fue el rechazo por su Obispo, de la propuesta de la Congregación para que él asumiera la Parroquia de San Fernando de Monte Cristi. Este rechazo es simplemente muestra de la incomprensión ante la radicalidad de la opción de algunos sacerdotes. Sobre este hecho, el P. Francisco reflexiona con estas palabras: “Desde entonces han pasado casi tres meses. Durante este tiempo, debo decir que he tenido momentos difíciles, momentos de duda, de desencanto y horas de fe oscura y desnuda... Me he sentido abandonado por unos, rechazado por otros aunque también querido por muchos. Hermanos ha habido que me han demostrado su cercanía; que han orado por mí... He experimentado que, con el corazón traspasado, se sirve con mayor libertad. Ha sido una experiencia amarga en su inicio; pero también hermosa, experiencia de un Dios celoso de su gloria y de sus servicio, y generoso en su misericordia”. (Cf. Francisco GAYÁ, Reflexiones desde Montecristi, República Dominicana, en: Vinculum Nº 186 Año LXIII (diciembre 2000) 16).

[67] (Nota del Boletín Info: El autor incluye una selección del Diario Campesino del P.Francisco que puede consultarse en Contemplar al que traspasaron, ps. 255-275. Sólo hemos dejado aquí la carta que le dirigió el Superior General) “12-agosto: Recibo una carta del Superior General del 15 de julio: “Querido Francisco: por la revista Amigo del Hogar y por un hermoso artículo tuyo que aparece en Vinculum, veo que sigues manteniéndote firme en tu vocación de entrega y servicio desinteresado por los pobres y marginados. Esto, a un Superior General de una Congregación que sabe “mirar” y “creer” en el que traspasaron, y que desde su espiritualidad de los Sagrados Corazones ha hecho opción de servicio por todos los traspasados de la tierra, no puede menos de alegrarlo profundamente. Y por esa fidelidad te felicito. Quiero que sientas en estos momentos el apoyo y aprecio de tu Superior General y también del grupo de tus hermanos, principalmente del Caribe[...] Los Pastores siguen necesitando en sus Diócesis a los profetas, que siempre resultan molestos. Son la cara cercana de la Iglesia que busca la salvación de los pobres y marginados. Y los profetas también necesitan de los pastores, para mantenerse fieles a Jesús y a su Iglesia, que siempre aparecen “en debilidad de nuestra carne”. Un fuerte abrazo, Pedro María Aznárez, M. SS.CC.”

[68] “Al atardecer se acercaron los discípulos a decirle: Estamos en un lugar despoblado y ya ha pasado la hora; despide a la multitud, que vayan a los pueblitos y se compren comida. Jesús les contestó: No necesitan ir; denles ustedes de comer” (Mt 14, 15-16).

[69] Jaime REYNÉS MATAS, Sanché, la conquista de las Tierras Prometidas, Ediciones MSC, Santo Domingo, República Dominicana, 1992. Sanché es un paraje de la Provincia de Dajabón, en la República Dominicana, limítrofe con Haití. Miles de tareas de tierra del Estado estaban en poder de dos o tres terratenientes. El P. Regino Martínez, S.J. invadió las tierras con centenares de campesinos, después de haber planificado la acción durante años. La presencia del Dios liberador en medio de los campesinos y la SOLIDARIDAD del pueblo hicieron posible el triunfo de esa lucha que duró diez meses y medio.

[70] Pedro María AZNÁREZ y Manuel SOLER PALÁ, Comunicado a la Opinión Pública, en: AMSSCC Tomus IX (Januarius-December 1989) 218, fascículo 75. El documento se elaboró en la Asamblea de la Congregación celebrada en Jarabacoa, 17-20 octubre 1989. El comunicado lo firman Pedro María Aznárez, Superior General, y el P. Manuel Soler, Delegado del Caribe, en nombre de 19 misioneros que trabajan en República Dominicana y 7 en Puerto Rico.

[71] Fuente: AG.

[72] Como ejemplo podrían verse los artículos aparecidos en los siguientes medios de comunicación: El Nacional, Lunes 28 de octubre de 1974; El Caribe, 30 de octubre de 1974 y 1º de noviembre del mismo año; Listín Diario, 1º y 6 de noviembre de 1974 y 28 de mayo de 1989; El Sol 1º de noviembre de 1974 y Hoy, 9 agosto 1989.

[73] La Información, 14 diciembre 1989, en: “Nexo” Nº 10 Año III (1990) 17.

[74] Comunismo, (Editorial de “Ahora”), en: “Informaciones del Caribe” Nº 6 Año III (1974) 10.

[75] Rafael A. HIDALGO, Jefe Reformista de Fantino, en:Informaciones del Caribe” Nº 14 Año VII (1978) 32. (Cf. Marcelo PERALTA, Campesinos realizan marcha, en: “Nexo” Nº 8 Año II (1989) 15).

[76] Mons. Juan Antonio FLORES SANTANA, Rechaza las acusaciones de perredeístas que hizo jefe del Partido Reformista contra dos sacerdotes en Fantino, en: “Informaciones del Caribe” Nº 14 Año VII (1978) 33. Sin embargo, con respecto a los sacerdotes Francisco Gayá y Leoncio Mejía no sucedió igual, no recibieron el apoyo de su obispo.

[77] Reconocimiento de la labor del P. Alegría, en: “Informaciones del Caribe” Nº 2 Año I (1973) 10.

[78] Carta de Mons. Francisco PANAL, Obispo de La Vega, al P. Miguel Gual Martorelll, Superior General de los Misioneros, de fecha 22 de febrero de 1965, en: “Vinculum” Nº 93 Año XXVII (1965) 47.

[79] Mons. Roque ADAMES, Los Misioneros de los Sagrados Corazones: 20 Años Aquí, en: “Informaciones del Caribe” Nº 5 Año II (1974) 1-2. Tres años más tarde reitera su agradecimiento por la dura labor realizada en Guayubín, en la celebración eucarística en que se traspasó la Parroquia de San Lorenzo, en la Línea Noroeste, al clero diocesano. (Cf. La Congregación deja las Parroquias de Guayubín y de Villa Vásquez en manos del clero diocesano, en: Libro de Actas del Consejo y Reuniones de la Delegación del Caribe, 1972-1980, pág. 79. El traspaso se hizo el día 15 de agosto del 1977).

[80]Estilo de Vida, Evaluación de la Delegación del Caribe (Capítulo General XIII, 1981), en: “Vinculum” Nº 138 Año XLIV (1981) 49. *

[81] Francisco GAYÁ, Montecristi, República Dominicana, 19 de junio del 1989, en: “Vinculum” Nº 164 Año LII (1989) 28.

[82] Carta de Mons. Juan Antonio FLORES SANTANA, Arzobispo de la Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros a Ramón Secundino Ramos Valdez, M. SS.CC., fechada el 4 de diciembre del 2000. Registro Nº 530/00. *

[83] Esto, claro está, sin incluir lo que se refiere al P. Santos Ganuza, de quien hablaremos más detenidamente en este trabajo.

[84] Alejandro PAULINO, (y otros), Diccionario Enciclopédico Dominicano, Volumen I, Santo Domingo, 1988,74. Juan Bosch Gaviño es un escritor y político dominicano que nació en La Vega en el 1909. Fue deportado durante la dictadura de Trujillo y vivió muchos años de su destierro en Cuba. Fundó el Partido Revolucionario Dominicano con el que participó en las elecciones del 20 de diciembre del 1962 y las ganó. Por sus ideas, y sobre todo por haber vivido en Cuba era acusado de comunista. La “Iglesia” se le opuso. (Cf. Libro Crónica de la Casa de Santiago Rodríguez, pág. 37).

[85] Libro Crónica de la Casa de Santiago Rodríguez, pág. 37.

[86] Ib. pág. 52-53.

[87] Frank MOYA PONS, Democratización y Guerra Civil, en: Frank MOYA PONS, “Manual de Historia Dominicana”, 11ª edición, Editora Centenario, Santo Domingo, República Dominicana, 1997, págs. 530-1.

[88] Manuel SOLER PALÁ, Los Atajos de Dios. Hermanados con lazos de Sangre, Imprenta Molinos, Mallorca, 1993, 134 págs.

[89] Frank MOYA PONS, ib., pág. 529.

[90] Ib. pág. 82-83.

[91] Ib. pág. 99

[92] Rafael P. RODRÍGUEZ, Balaguer: ¿un camino sin peligro o un peligro en el camino?, en: “Nexo” Nº 11 Año III (1990) 13.

[93] Miguel GARCÍA, Minaya-41, Santiago, en: “Informaciones del Caribe” Nº 6 Año III (1974) 13.

[94] Joan ARBONA, [Diario de la Parroquia de Fátima, Santiago, 6 de octubre de 1976], en: “Informaciones del Caribe” Nº 11 Año V (1976) 16. Lo usual en esos años es que en la cárcel tras las muchas torturas el preso desapareciera o lo soltaban un par de días antes de alguna manifestación popular de protesta para eliminarlo a raíz de ella. Unos años después, bajo el mismo mandatario se siguieron multiplicando esos casos. Jesús Diplán, de Licey al Medio en Santiago de los Caballeros fue uno de los fusilados por la Policía Nacional en esas condiciones.

[95] D., SAINT-HILAIRE, Hijo, Religiosos exponen situación violenta, en: “Informaciones del Caribe” Nº 11 Año V (1976) 25. La denuncia aparecida en el periódico Listín Diario del 1º de octubre del 1976, la firman los Padres Javier Urtasun, Francisco Gayá, Jesús Jordán Misioneros de los Sagrados Corazones y otros sacerdotes y religiosas de distintas congregaciones.

[96] Homilía sobre ¡Jesucristo es la Paz!, en: “Informaciones del Caribe” Nº 14 Año VII (1978) 9. Importante es resaltar el hecho de que éste número completo de Informaciones está relacionado con “lo político” directamente. De hecho se comienza diciendo: “Elecciones Generales en República Dominicana. Esta es la primera noticia y la más importante, de este Boletín Informativo”, señal de que lo político, que tiene que ver directamente con el pensar y sentir del pueblo, también ocupa un lugar importante en la vida de los Misioneros, por lo menos así aparece expresado en este número ordinario de su boletín de informaciones.(Cf. Guillermo CELIA, Fátima, El Ejido, Santiago, en: “Informaciones del Caribe” Nº 14 Año VII (1978) 18).

[97] Libro de Actas del Consejo y Reuniones de la Delegación del Caribe, 1972-1980, pág. 84: (Reunión de los Congregantes de República Dominicana justo un día después de las elecciones: Santiago, 17 mayo 1978).

[98] Juan J. RODRÍGUEZ, Montecristi, en: “Nexo” Nº 9 Año II (1989) 15: “El párroco de este municipio, Andrés Amengual solicitó del Presidente Balaguer disponer medidas de solución para los graves problemas sociales que agobian a los montecristeños, entre los que destacó la escasez de agua potable”.

[99] Francisco GAYÁ, Montecristi, en: “Vinculum” Nº 165 LII (1989) 16.

[100] Francisco GAYÁ, Informe del apresamiento del P. Francisco Gayá, párroco de San Lorenzo de Guayubín, República Dominicana, en : “Informaciones del Caribe” Nº 6 Año III (1974) 38.

[101] Diagnóstico de la Realidad, en: “Acuerdos del XII Capítulo General y Especial, Santuario Nuestra Señora de Lluc, 1-19 de julio, 1975”, págs. 24-31.

[102] Reunión en Cacique, Monción, 13-15 Abril 1982, en: “Actas del Consejo y Reuniones de la Delegación del Caribe, mayo 1980-agosto 1983”, pág. 78. En esta reunión los Misioneros se dedicaron a hacer un análisis de realidad en sus distintos niveles. Y como éste en otros muchos momentos.

[103] Este grupo de Amerindia, en Octubre del 1992, se estableció en Santo Domingo durante todo el tiempo de la Cuarta Asamblea del CELAM y sirvió de apoyo a Obispos que participaban y de medio de comunicación con la sociedad, a la que mantuvo al tanto de lo que sucedía diariamente.

[104] Actas y Crónicas de la Casa de Santiago Rodríguez, 24 marzo 1954-19 marzo 1957, pág. 62.

[105] P. Santos GANUZA entrevistado por Ramón Secundino Ramos Valdez, el 21 abril del año 2000, en la ciudad de Madrid. (Cf. Archivo personal)

[106] Carta del P. Santos GANUZA al Superior General, P. Gaspar Munar, fechada en Río de Janeiro, 10 de abril del 1961.(Fuente: AG). El P. Miguel Gual también escribía al Superior General desde Santurce, Puerto Rico, el 18 de abril del 1961 en estos términos: “En Santo Domingo persiste una campaña tremenda contra la Iglesia y principalmente contra los sacerdotes y religiosos extranjeros. Trujillo es capaz de todo, con tal de ver asegurado su poder”. (Fuente: AG ). Conservamos otras cartas del P. Santos Ganuza, escritas al Superior General, que también son interesantes a la hora de conocer todos sus padecimientos y profundizar un poco en la situación real por la que atravesaba la República Dominicana -especialmente la Iglesia- en ese momento histórico.

[107] Semana de Espiritualidad: “Los Sagrados Corazones desde el Tercer Mundo”: 17-21 octubre 1983, Monte San Víctor, Santiago, República Dominicana, en: “Actas de la Delegación del Caribe, 17 octubre 1983-13 noviembre del 1987”, pág. 8). (La participación del P. Santos en esos términos fue el 20 octubre del 1983).

[108] Joan CASÒLIVA / Joan CARRERO, África de los Grandes Lagos, Guerra de Rwanda de 1990 a 1994, en: “Cuadernos Cristianismo y Justicia” Nº 95 (enero 2000) 12.

[109] Francisco GAYÁ, Tenemos Cardenal, en: “Informaciones del Caribe” Nº 10 Año V (1976) 35.

[110] Francisco Gayá, entrevistado por Ramón Secundino Ramos Valdez, el 22 mayo del 2000. (Archivo personal).

[111] Jaime REYNÉS MATAS, El Evangelio ¿es subversivo?, en: “Vinculum” Nº 135 Año XLIV (1981) 57.

[112] Jaime REYNÉS MATAS, Teología Oficial y Teología Popular, en: “Cuadernos Muraho” Nº 14 (mayo 1993) 34-35.

[113] Jaime REYNÉS MATAS, La Iglesia del Pueblo Crucificado, en: “Cuadernos Muraho” Nº 14 (mayo 1993) 27). Primer programa radial, 16 junio 1989. CONVIVENCIA es un programa radial diario con más de 20 años de existencia y de mucha audiencia en toda la Región del Cibao en la República Dominicana. Su director, Apolinar Ramos, es un laico muy comprometido con todos los trabajos sociales y eclesiales.